martes, 5 de enero de 2021

¿Por qué no me crece el pelo?

Si haz puesto aguacate, huevo, mayonesa y hasta sábila en tu cabello sin resultados y tus rutinas de cuidado se basan más en el error y la experimentación que en el conocimiento. Puedes estar cometiendo errores que rompen o dañan tu cabello sin saberlo. Existen propiedades químicas y físicas, así como ciclos especiales que debes conocer para entender la estructura y el crecimiento de tu pelo.

Primero debes entender que la salud capilar depende tanto del estado de tu cuero cabelludo. Eso que en los comerciales llaman la “ raíz” realmente es una estructura compleja llamada bulbo piloso, que se acompaña de otras partes importantes como glándulas sebáceas o músculos diminutos que sirven para erizar los vellos. Las hebras de cabello que solemos ver, realmente se llaman tallos piloso y está compuesta por varias capas que se envuelven una alrededor de otra. En este artículo no entraremos en esos detalles de histología, debido a que es creado para chicas curiosas con propósitos de entretenimiento.

Entonces ¿Cómo crece el pelo?

Nuestro cabello crece en tres fases distintas: en primer lugar, está la fase anágena la más larga, se caracteriza por que las células crecen y se reproducen activamente, aquí también se da la pigmentación y el aporte de nutrientes al bulbo piloso.  En este momento tu cabello será más sensible a tratamientos, medicamentos y agresiones, debido a la intensa actividad celular de división para formar la hebra y a los procesos de generación de melanina (el pigmento que le da color a la piel y el pelo ).

La fase anágena varía dependiendo del lugar donde se ubique el vello, podemos notarla con el paso del tiempo. Por ejemplo, cuando en enero tenemos el cabello hasta la quijada y en diciembre llega a los hombros.  O cuando nos depilamos los vellos de las piernas y algunas semanas después descubrimos que vuelven a salir. Se estima que el cabello en esta fase puede crecer más o menos un tercio de centímetro a un centímetro por día.

La fase catágena dura más o menos medio mes o un poco más y marca ese momento en el cual el folículo piloso para de recibir esos nutrientes que abundaban en fase anágena y comienza a involucionar. En este momento no hay actividad de reproducción en las células que forman tu cabello y éste se prepara para caer. Arrancar el cabello, o generar tensión puede generar que esta fase se acelere debido a que maltratas el folículo desde la raíz (y sí, hacer peinados muy apretados o halarlo fuertemente también propicia que tu cabello se caiga antes de tiempo).

Entonces eso que dicen las bloggers de belleza de que llenarte el aceite de cabello y halarlo, no va a ayudar a que crezca más sano. Al contrario, podrías generar reacciones adversas como alergias o maltrato en la piel. Lo más conveniente es consultar algún dermatólogo para cuidar tu cabello y utilizar tratamientos o cremas que los especialistas indiquen.


Para finalizar, está la fase Telógena. Tristemente es ese momento en el que pierdes tu cabello, debido a que el bulbo piloso termina su involución y se desprende la hebra.  Se estima que puede durar alrededor de 100 días y que cada uno de estos días podrías perder aproximadamente 100 cabellos. Pero no todo son malas noticias, se cree que esta fase se da de forma más frecuente en las extremidades y el tórax.

Al final de la fase telógena se cree hay mecanismos en los que se rompen proteínas y que ayudan a que la hebra de cabello se separe del bulbo piloso, a este proceso se le llama telóptosis. Y hay una fase más pequeña llamada Kenógena, marcada por un un pequeño periodo de tiempo en el que el folículo está vacío y aun no hay crecimiento.

¿Cómo sé qué hacer para cuidar mi cabello?

 Puedes hacer un experimento divertido, tomar una foto cada mes para notar si tu cabello está creciendo de forma activa o si mantiene un largo y si se comienza a quebrar. Así podrás tener indicios de las fases predominantes en tu cuero cabelludo. También es posible hacer una consulta a dermatología, para que te recomienden las vitaminas o nutrientes específicos que le hacen falta a tu pelo.  

Algunas manías que tenemos y ejercemos de manera inconsciente hacen que las hebras capilares se maltraten, por ejemplo, hacer peinados demasiado templados. Poner las tiras de los bolsos o las maletas sobre nuestro cabello y luego retirarlo. Halarlo muy fuerte cuando lo desenredamos o quemarlo y ejercer procesos químicos a menudo sin la debida protección. Si sientes que estás perdiendo cabello es importante que organices una consulta con un dermatólogo.

Recuerda que a medida que pasa la vida, los ciclos, los procesos psicológicos y corporales cambian. Por eso es importante aprender a amar y cuidar tu cuerpo poniéndolo siempre en manos profesionales.

Si quieres leer un poco del artículo que utilicé como referencia para crear el mío y la curiosidad científica es más fuerte que la vanidad te invito a que leas este enlace de la Asociación Colombiana de Dermatología.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

La moda insufrible

Llevo dos años viendo bloggers de moda y estilo que se arriesgan poco. Chicas preciosas que optan por opciones seguras: colores negro, blanco, gris, caramelo, beige… Neutros que combinan con todo y se ven bien en casi cualquier tipo de tejido y cuerpo. Es una ruta fácil para llegar al éxito sin incomodar, sin enfrentarse al miedo o al juicio de los demás.

Este año he vigilado marcas colombianas, españolas, francesas, koreanas, japonesas y de otros países. Miré las camisetitas de nido de abeja del verano hasta el hartazgo una tras otra, replicando la tendencia sin variaciones mínimas. Los cropped sweatshirts de las tik tokers que poco se animan a coser lentejuelas, piedras y dibujos propios en su ropa  y llenan la tela con silicona. Todo me parecía tan triste como el encierro de la cuarentena.

Si hablamos de cuarentenas, a pesar de estar en sudadera y usar la misma ropa una y otra vez hasta que me deprimí y dije que esa chica en uniforme no podía ser yo. Tuve la oportunidad de ver como las marcas locales se plagaron de sudaderas, leggins, tapabocas, trajes antifluido, caretas y opciones que llamaban a la comodidad que tanto desdeñaban. Pero de nuevo, los colores neutros sin mayores detalles, uno que otro pastel, alguna gota de neón, como se había previsto por los caza tendencias de siempre y los artículos que nos hablan sobre faldas, pantalones y ropajes sin los que no podemos vivir.

Luego encontré otro tipo de bloggers y youtubers: las atrevidas, esas que inquietan esas y enseñan como bordar, que adaptan el modelito de la temporada a sus gustos. Las que muestran como hacer aretes al estilo hindú con materiales de papelería, que se adueñan de un paquete de ganchos, tres espejos y un pedazo de cemento y de un momento a otro sacan alguna obra de arte, esas que permanecen escondidas y tienen menos seguidoras. Las que no necesitan gritar, ni poner un tono estridente, ni verse perfectas en la cámara y son en medio de su propio refugio web bellezas indomables.

Me idiotizo con los videos de savoir faire de las grandes casas de moda, no solo los de este año y el pasado, sino los de los noventas, los de los dos mil y caigo en cuenta de que la moda vale por la cantidad de trabajo de quienes la realizan, no porque sea Mcqueen, Lanvin, Chanel o Gucci. Me estremecen los colores, las formas y la elegancia de algunos desfiles antiguos. Y bostezo al ver como  Los más grandes, los que erigieron las casas inmensas del glamour han muerto o se mantienen en sus pedestales. También con propuestas cómodas y consistentes que los salven del juicio. ¿Qué carajos les pasa? Que la economía esté mal no quiere decir que la creatividad también. En algunos casos vi colecciones impecables que no tenían un ápice de novedad.

La moda es también el reino de la exhuberancia, un reposo para la expresión. Si estamos en cuarentena y sufrimos y extrañamos y sobre todo si nos vestimos, que sea como lo que soñamos o deseamos. No como si otros nos miraran. No como si quisiéramos complacer a esos otros que nos ven y se olvidan. Es el mejor tiempo para las selfies extrañas, para los adornos en el pelo y estar sin brassier y usar las superposiciones de prendas y cosas que no nos atrevemos en público. es el tiempo paras el desarrollo de la creatividad.

¿Porqué hay miedo de desencajar? ¿Porqué hay necesidad de seguir la tendencia sin antes examinarla? ¿Acaso tenemos tanta aprensión a lo desconocido como para no aventurarnos a destacar? Porqué seguir con los ciclos de la moda insufrible y despersonalizable cuando  Dentro del cuerpo de cada ser humano hay un montón de rarezas y milagros que claramente no se reflejan en la forma que vestimos y hablan más de una cotidianidad repetitiva que de las maravillas  y dolores que se acumulan en cada intelecto.

Hay cientos y cientos de revistas y blogs de moda que se limitan a repetir los comentarios de X o Y chaqueta divina. Cientos y cientos de textos y fotos online que reflejan el espíritu y la rapidez de nuestra época, con críticas a la ligera sobre un tema  tan fuerte como la identidad personal. artículos y looks que se repiten y se legitiman, por nuestra comodidad, pereza o miedo.

Y lo bueno es esto: Tenemos el poder de no ser los mismos, tenemos el poder de cambiarlo.

viernes, 30 de octubre de 2020

30 cambios que ocurren cerca a los 30 años

30 años
1. Notas que a los 20 aun te pareces más a un adolescente que un adulto.
2. Comienzas a comprender las preocupaciones de tus padres y a buscar personas cuyas vidas estén en sincronía con las cosas que te importan y le dan sentido a los momentos juntos.
3. Los bares y las fiestas comienzan a parecerte sitios cada vez menos interesantes, prefieres tomar cursos, o ejercer algún hobbie para conocer gente.
4. Entiendes que no todo lo que está de moda te queda bien y prefieres comprar ropa que te haga feliz, aunque no siempre esté en tendencia.
5. Te haces consciente de tu alimentación, incluso algunos platos que amabas comienzan a dejar de gustarte y otros que detestabas se convierten en aliados.
6. Te preocupa tu futuro en términos  económicos y los contratos por prestación de servicios te asustan un poco. 
7. Adquieres un nuevo tipo de vanidad. Ves que la belleza interna se refleja en el exterior y tratas de encontrar aquello que te hace resaltar.
8. Recuerdas tu infancia con mucha nostalgia, te alegras y ríes por los errores que cometiste.
9. Dejas de idealizar el amor y entiendes que no hay flechazos instantáneos, sino parejas que se construyen constantemente.
10. Comienzas a entender que es más sano estar en paz que tener siempre la razón.
11. Tienes claro qué cosas amas y detestas en tu guardaropa y tu maquillaje.
12. te planteas si es necesario criticar y juzgar tan severamente a los demás.
13. Cuando juzgas, lo haces con más cuidado y muchas veces solamente de forma mental.
14. Te das un respiro de la gente que satura tu paciencia y aprendes a reírte de los malos ratos.
15. Entiendes que tu familia no será eterna y te preguntas qué pasará cuando tus seres queridos como mamá o papá no se encuentren presentes.
16. Eres consciente de que no puedes vivir solo de sueños y tratas de encontrar una ruta para tener estabilidad en tu vida.
17. Te sientes más a la deriva que cuando tenías 15, pero también sabes que tienes la fuerza mental y el conocimiento que no tenías de adolescente. 
18. Quieres hacer ejercicio y comer mejor, pero notas que el cuerpo se resiente más durante la actividad física.
19. Entiendes que nunca es tarde para aprender algo nuevo.
20. Te aburre que te digan que “ ya estás muy viejo/a” para ciertas cosas. 
21. Tus patrones de sueño comienzan a ser diferentes y tienen relación con tus horarios de trabajo y comida. Saltarte u n almuerzo te cambia el estado de ánimo.
22. Si eres chica, eres más consciente de tus ciclos hormonales y sientes deseos de controlar sus efectos en tus estados anímicos, pero no es sencillo. Recurres a cosas como aromáticas, chocolates, ejercicio, series, entre otros para poder estar de mejor humor.
23. Escoges mejor las series y películas que ves.
24. Te planteas seriamente la posibilidad de cuidar algo: un hijo, una mascota, una planta…
25. Te propones hacer algo que nunca habías intentado.
26. Te arrepientes de tu carrera y la amas en simultáneo. 
27. los cambios de horario en alimentación te generan estrés y el estómago los cobra caro.
28. Buscas algo que te de paz mental Yoga, pintura, Dios, lectura, aprendizaje de idiomas, código, cocinar…
29. Revives algunos gustos infantiles y los guardas en secreto.
30. No sabes lo que vendrá en tu futuro, pero ya no te afana tanto cumplir las  expectativas de la gente a tu alrededor.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Hablemos a calzón quitao sobre la copa menstrual


Hablemos a “calzón quitao” sobre la copa menstrual

Dicen que la curiosidad mató al gato y a mí me llevó directo a la farmacia. Un par de amigas habían probado la copa menstrual antes y decían que era el remedio definitivo a las preocupaciones de las mujeres que gastan montones de dinero anualmente en toallas y tampones, pero ¿Tanta dicha es cierta?

Llegué a este producto con escepticismo, primero le pregunté a un par de conocidos médicos si sabían sobre las contraindicaciones o los efectos secundarios la respuesta fue similar “No conozco muchos estudios, pero tampoco alguien que se haya quejado”. Mis conocimientos de la copa se limitaban a blogs, voz a voz y búsquedas de estudios online que no encontré muy fiables. Me aterró cuando leí un montón de chicas que dicen que con la copa no hay riesgo de síndrome de shock tóxico (que es una lotería de las malas) y sí chicas, sí es posible, igual que con los tampones, protectores y toallas. Por eso es tan importante asesorarse y comprar en sitios certificados donde sepamos que nos están vendiendo productos de buena calidad y lo más seguros posibles para el cuerpo.

Pero… había tantas mujeres en internet que decían maravillas, que tal vez valía la pena probarla. Conozco solo tres farmacias en Bogotá que comercializan las copas menstruales. con precios entre los 30.000 pesos y los 90.000 (desde unos 9 hasta unos 25 dólares aproximadamente) es costosa, seamos sinceras. Si uno se equivoca de talla, gastó dinero en algo que tal vez no usará. Aunque los blogs dicen que puedes utilizarla por 8 años, que solo tienes que saber tu talla y que es más o menos fácil doblarla y sacarla.

Si soy sincera no creo que sea capaz de utilizar el mismo dispositivo dentro de mi cuerpo durante tanto tiempo. Menos guardándolo intermitentemente en una bolsita. También admito que soy súper exigente en el aspecto de la higiene y que digo esto con base en las condiciones higiénicas que existen en diversos baños públicos de mi ciudad. Claro, también en prejuicios sociales.

A favor debo decir que las guías de mi copa eran muy completas, se especificaba que está hecha con silicona hipoalergénica de uso médico . Insistían en que debe esterilizarse con cada uso en un recipiente específico y detallaban el proceso de limpieza, inserción y expulsión de este objeto que se aloja dentro de nuestro cuerpo dependiendo de las necesidades de cada mujer.

En internet dicen que puedes usarla durante 8 horas. Yo no lo haría. ¡Hablemos a calzón quitao! Primero cambiarla en intervalos de tiempo regulares ayuda a prevenir escapes de líquido y segundo, si la sangre debe salir de mí, pues que se vaya rapidito y no se quede almacenada todo el día. Además, la copa no te da esa alerta incómoda que si dan los tampones y las toallas.

La primera vez que la usé compré la talla que sospeché que era la mía, muchos blogs dicen que si tienes 30 o más y si has tenido partos se debe usar la talla M o L y si eres menor la S. Seguí las instrucciones a raja tabla (Hay un montón de tutoriales sobre como doblarla: relajarse, formar una C con la copa o hacer una forma de botón de rosa para insertarla) el dichoso doblez al principio no es tan fácil y uno no sabe si la tiene bien puesta o no.

Bueno, los manuales también dicen que se necesita un poco de auto exploración por allá abajo para saber si está bien acomodada (Ellos lo llaman verificar que el sello de vacío esté completo). Lo más conveniente es tener buen control de los músculos del suelo pélvico y aprender ejercicios Keggel, porque sirven para ponerla, quitarla y acomodarla ¡he dicho!

El asunto es que al principio puedes sentirla un poco extraña, mientras se acostumbra el cuerpo, y que no hay que rendirse durante las primeras horas ni asustarse porque es algo nuevo y al igual que con los tampones ese primer uso requiere muuucha paciencia. Si tienes alguna variación anatómica, cólicos fuertes, una zona vaginal muy sensible, o si tienen dolores y  sienten que la copa los aumenta es mejor hablar antes con un médico.

Dicen que hay copas de material suave, semiduro y un poco más firmes. Según tengo entendido son de silicona médica, látex o elastómero termoplástico. Yo opté por una suave de silicona médica, porque soy cobarde y lo único que se me ocurría pensar era ¿Y si me hace presión hacia la vejiga y ando con orinadera todo el día?  Las que han usado tampones sabrán a lo que me refiero.

Esos primeros 20 minutos miraba de lado a lado como si sospechara del mundo y pensaba ¡Madre mía tengo esta vaina grandota adentro ¿Y si se me desacomoda? ¡Siento el tallo de esta cosa! ¿Y si se me ensanchan los genitales por andar haciendo fuerza inconsciente para mantener la dichosa copa adentro? ¿Será que cuando me la quite voy a sentir cansancio vaginal? ¿Y si cuando la saque hago un reguero digno de una peli de terror? ¡Oh, las novelas que nos armamos las mujeres! Pues, para lo del tallo había solución, el instructivo decía que podemos cortarlo.

Lo de sentir la copa adentro fue porque como buena primípara no estaba tan acostumbrada ni tan bien acomodada, cuando aprendí a ponerla bien casi me olvido que la llevaba puesta. La verdad retirarla si es engorroso, en el instructivo no te dicen algo muy importante… Empuja hacia abajo sin tirar del final del tallo, haz todo el proceso RELAJADA y con suavidad. Y gracias a la buena suerte  ¡No tuve el episodio de reguero sangriento digno de Freddy Krugger o la masacre de Texas! que imaginaba por ser torpe.

Para la primera vez hice un ejercicio. Tengo claros cuales son mis días de mayor y menor flujo menstrual así que hice cálculos con los mismos intervalos aproximados con los que cambiaría las toallas higiénicas o los tampones. La verdad es que vacié la copa menos veces de lo que me cambio de toalla o tampón. Pero sinceramente no la usaría durante todo el periodo, primero porque requiero un lugar muy aseado para poderla limpiar como se debe y segundo porque los días de flujo muy bajo, no lo amerita.

Creo que sí es una buena estrategia para ahorrar en compra de tampones y toallas, que sí puede ser conveniente tener una en la casa o en el bolso, con su respectivo estuche bien limpiecito, ya que es muy práctica, pero requiere una excelente higiene personal. En resumen, la usaría los tres primeros días del ciclo. (Niñas ustedes saben lo que quiero decir).

Les recuerdo oootra vez que las copas requieren palpación del área genital, pujar y aprender a relajar los músculos, también valentía, porque el tamaño de esas cosas es mayor que el de los tampones y si generamos tensión en el suelo pélvico, sacarla va a ser una misión incómoda y difícil. Es cuestión de acostumbrarse.

Para finalizar les digo: si quieren usarla, infórmense lo mejor posible, busquen una fuente confiable, si tienen alguna forma de hacer pruebas de alergia para saber si tienen reacciones al material háganlas y también infórmense con un médico. Cada chica aprende poco a poco y es responsable de elegir como cuidar su propio cuerpo.

lunes, 10 de agosto de 2020

Aprender a caer sin gracia.

Embarrarla, equivocarse, meter la pata… hay muchas maneras de decir que hemos hecho algo mal, pero solo una para salir airosos de nuestros malos pasos, esta es: ser responsables, pedir perdón, aprender y tratar de no volver a repetir las situaciones que nos han puesto en problemas.

Hay personas que saben caer con gracia, tapan los errores con tierra, ponen pañitos de agua tibia, rompen un vidrio y esconden la piedra, pero esto no sirve de nada. Prueba de ello son las indignaciones políticas que pululan en las conversaciones espontáneas, los mares de lágrimas que se derraman en los bares y los baños universitarios por motivos de infidelidad. Los te lo dije de nuestra familia y porque no, hasta la cantidad de amistades que se destruyen por tonterías.

La mejor forma de aprender  a caer es sin gracia, afrontando nuestras fallas. sentir el golpe y levantarnos demuestra madurez y nos hace fuertes ante el rechazo y la rabia que podamos sentir frente a nuestros propios actos.  No es un misterio, sino una lección que la vida nos enseña a trompicones y es que cada caída es una oportunidad para entender que necesitamos mirar al frente en vez de estar pegados a expectativas bajas que nos arrastran contra el suelo.

Ahora,  no todo es tan terrible…los errores sirven para algo: crecer, hacerle frente al dolor y convertirnos en personas que quieren dar lo mejor de sí. Tomemos nota, cada malentendido, cada falla, cada caída  es una oportunidad para reconocer lo que nos hace falta y levantarnos.

Pedir excusas, pasar saliva y admitir nuestra culpa no siempre basta, pues como decía Mario Benedetti “El peor error del ser humano es intentar sacar de la cabeza aquello que no sale del corazón” Por eso, dejemos de pedir disculpas y dediquémonos a reparar los daños en un ejercicio de perdón propio y de los demás. Recordemos que muchos de los problemas humanos y heridas se quedan en el corazón y  solo después de mucho, mucho tiempo pasan a la cabeza y con ello al análisis personal.
 
Si hemos hablado con rabia y sin pensar, si hemos dejado que palabras dichas con rabia se nos claven en la conciencia, es hora de desenterrarlas y aprender a cuidar las heridas para que sanen solas, con tiempo o con esfuerzo, pero que sanen.

Aprendamos a caer sin gracia y embarrémonos de experiencia, de nada sirve levantarnos majestuosamente si hemos dejado a otros en el suelo.

martes, 4 de agosto de 2020

5 cosas que debí saber a los 20 años

Cuando pasa la adolescencia se nos abre el mundo. Nos sentimos suficientemente maduros para afrontar la vida. La independencia personal y económica comienzan a ser prioridades personales y queremos explorar un montón de oportunidades. Sin embargo, aun queda mucho por aprender y hay cosas que a pocos nos enseñan en familia o en el aula. Estas son algunas:

1.     La profesión no se construye solo en la formación académica.

Nunca me enseñaron que los contactos profesionales no eran solo mis compañeros de carrera, ni que se debe comenzar a dar pequeños pasos o ejercer la profesión desde que se está estudiando. Esto es importante pues cuando nos enfrentamos al mundo laboral, nos pedirán experiencia y recomendaciones.

2.       La constancia y la creatividad son fundamentales.

La práctica nos enseña a perfeccionar talentos. A veces es necesario el redireccionamiento de las cualidades. Ser constantes y tener un objetivo claro nos ayuda a tener impulsos para continuar nuestro camino a pesar de los obstáculos.

La creatividad, en este post, no se refiere a la capacidad para inventar cosas fuera delo común, sino a pensar nuestros problemas y soluciones de formas diferentes. Darle la oportunidad a quienes ven diferente la vida de aconsejarnos o dejarnos sorprender por otros puntos de vista.

3.       Todos tienen días difíciles.

Estamos acostumbrados a mirar a nuestros compañeros de clase, de trabajo e incluso a nuestra familia y amigos más allá de sus problemas. Hay personas que se atreven a verbalizar el malestar y hay quienes empaquetan sus sentimientos y se guardan las dificultades. Antes de emitir comentarios severos acerca de otra persona podemos pensar bien lo que debemos decir, especialmente en el trabajo. Donde la posibilidad de generar relaciones de camaradería suele basarse principalmente en los aspectos laborales y no en los personales.  

4.       Las redes sociales dicen mucho de nosotros pero no nos definen

Las redes sociales; hablan de nuestras preferencias estéticas, los temas que nos interesan, la frecuencia con que vamos a lugares específicos y cómo nos vemos o deseamos vernos frente a otros. Sin embargo, nuestros perfiles no representan un reflejo acertado de la realidad de un ser humano, sino de pequeños aspectos que nos gusta resaltar en la misma. Aunque la virtualidad es un terreno cómodo para desarrollar diálogos no siempre es el más cercano ni el más adecuado. Tal vez, tomar un café o hablar por teléfono con una persona cercana en su cumpleaños te puede decir muchísimo más que su Instagram.

5.       La belleza se transforma más rápido de lo que imaginas

A los 20 no estamos en la obligación de tener un estilo definido ni de seguir todas las tendencias de moda y maquillaje, si bien la apariencia es importante, esta es una edad para aprovechar y cuidarnos ya que nuestro cuerpo está en constante cambio. No hay que afanarnos tanto por entrar en los estándares de belleza que creemos que nos imponen las redes, sino de crear los parámetros personales que nos hacen sentir felices con nuestro cuerpo y nuestra mente.

Las tendencias cambian constantemente, para generar nuevas necesidades de consumo o para responder a los requerimientos de los tiempos. Pero no estamos obligados a vernos como nadie y tampoco tenemos porqué aspirar a lo que tienen otras personas ya que nuestra vida y nuestro camino en ella son únicos. Si nos sentimos en paz con nosotros y con lo que somos el resto de personas van a notarlo.

¿Hay algo que les hubiera gustado saber y que solo han aprendido con el tiempo?


miércoles, 9 de enero de 2019

Cumple tus propósitos de año nuevo, no más mentiras

Apenas suenan las doce campanadas que separan un año del otro sentimos que una energía renovadora invade nuestro cuerpo. Nos planteamos un montón de propósitos: que sí nos vamos a poner en contacto con nuestra espiritualidad, que vamos a ahorrar mejor, hacer ejercicio, tomar ese curso, emprender ese negocio y tomar un avión para tener ese viaje soñado. Y puff, en marzo ya se nos ha olvidado la mitad.

Ya lo decían las abuelas… el que mucho abarca poco aprieta.

Por eso quiero ayudar con sus propósitos de año nuevo, para que este año no nos digamos mentiritas blancas. Esta es una lista para que no nos quedemos soñando y pasemos a la acción. Recomiendo  iniciar con una o tres tareas pequeñas.

1. Define con claridad tu obetivo: Anota los 3 propósitos en una cartelera lo más bonita que puedas y ponla en un lugar que sea visible y te haga sentir bien, mírala cuando sientas que pierdes las ganas de seguir adelante.

2. Genera un sistema de monitoreo de tus propósitos. Puedes cargar una agenda pequeña en la que escribas cuando has avanzado y retrocedido respecto a tu meta y que acciones has hecho para acercarte a ellas, también utilizar un calendario o  un planeador y poner metas en tiempos específicos.

3. Toma descansos y prémiate cada vez que logres cumplir una tarea crucial para lograr tu objetivo. Así condicionaremos la mente tu mente para buscar la satisfacción del deber cumplido y encaminarla hacia. 

4. Los hábitos se adquieren poco a poco, si has dejado de ser constante no te culpes y retoma la práctica lo más pronto posible.

5. Recuerda que eres responsable de tus avances y retrocesos, si ves un obstáculo lo mejor que puedes hacer es pensar ¿Cómo solucionarlo? No sentarte a pensar que el mundo se va a acabar. Si no puedes vencerlo busca ayuda; si ni siquiera la ayuda funciona, respira y espera a que puedas pensar con más claridad. Muchas veces no encontramos soluciones por falta de nuevas perspectivas.

6. No importa que sea mitad de año, iniciar un plan es algo que podemos hacer cualquier día y a cualquier hora, lo único que requerimos es voluntad y ganas de mejorar nuestra vida.

Si las cosas salen bien y te llenas de disciplina es posible que al intentar cumplir tu propósito también generes otros hábitos, aprendas a enfocarte un poco más y sientas mucha satisfacción. Si no logras cumplir tu propósito de año nuevo. Puedes elegir continuar hasta lograrlo o abandonarlo, ambas opciones son válidas, solo que antes de abandonar debes plantearte lo siguiente ¿He dado lo mejor de mí? ¿Realmente lo deseo? Esto te ayudará a aclarar la mente.

Feliz año nuevo, atrasado, que logren cosas hermosas y tengan ratos muyyyyyy agradables. Abrazos.

viernes, 27 de julio de 2018

Labiales: color belleza y lucha por la feminidad.


Marilynn Monroe hizo del labial rojo su sello personal, las chicas góticas se pintan los labios oscuros, las mujeres de todo el planeta dan besos de colores desde tiempos tan antiguos que la abuela de nuestra abuela, no alcanzaría a saber cómo ni cuándo apareció esa barra superpoderosa para ponerle color y sensualidad a nuestras palabras o a resaltar las selfies con cara de pato.

Uno de los registros más antiguos del uso del labial data del año 3.500 antes de Cristo, se cree que se utilizaba para demostrar estatus social, por ejemplo: la reina SChub-ad del antiguo Ur utilizaba un pigmento especial que tenía rocas rojas trituradas para embellecer los labios. Los pigmentos de la época se guardaban de forma rudimentaria en cáscaras de ostras, el rojo no era el único color, otros como el magenta o los tonos oscuros también formaban parte de la belleza egipcia que ha sido inmortalizada bajo la representación de Cleopatra.

Pero la historia del labial no está llena únicamente de glamour, también de muerte, brujería y prejuicios.  Las mujeres de la antigua Grecia, aparentemente no debían utilizar labial en público pues este se reservaba a las servidoras sexuales.

Ya un poco más tarde, durante el medioevo en Inglaterra el uso del labial rojo escandalizaba, la iglesia desaprobaba su uso ya que alentaba la lujuria y no denotaba pureza o castidad, tal vez un poco de rosado o lila podrían hacer más hermosa a una dama. Aunque el maquillaje atravesaba una era pálida, ya se reservaba para los espectáculos y el ambiente bohemio.

En Norteamérica, en cambio, cerca de las primeras décadas de 1900, comenzaban a proliferar las compañías cosméticas que no siempre teníaan los estándares de sanidad adecuados, los labiales estaban envueltos en papel o en otros contenedores rudimentarios, las estadounidenses comenzaban a aceptar dichosas las tendencias del rouge francés y aparecían las primeras barras con labial que podía subir y bajar. En 1915 Maurice Levy tenía la idea de producir labiales a gran escala empacados en tubos de metal. En la década de 1920 la industria de los labiales iba en alza, y cada vez había màs innovación, incluso apareció el delineador de labios.

La guerra mundial fue la encargada de exigirle color a los rostros, algunas empresarias como Elizabeth Arden que aún en la actualidad sigue vigente, crearon imperios cosméticos y de belleza para alegrar la cara de sufrimiento de las amas de casa y las mujeres que comenzaban a trabajar y liberarse de diversos estigmas sociales en esta época, como enviudar y criar hijos, ejercer actitudes poco femeninas como el trabajo que no siempre estaba bien visto. El labial, ahora no solo era un compañero de belleza, ni una frivolidad, sino una herramienta de empodermaiento, y belleza frente a al dolor de la guerra.

Poco a poco la creciente demanda de este producto requirió que existieran regulaciones en todo el mundo, durante muchos años se conocieron casos de intoxicación con mercurio, plomo y otros compuestos, pero eso es otra historia y deberá ser contada después. Lo que sí está claro es que en la actualidad las barras para pintar los labios vienen en todos los colores, sabores y olores que podamos imaginar, han venido para quedarse y siguen formando parte de la vida de las mujeres y ¿Porqué no? también de algunos hombres.

Los labiales son la prueba de que la boca femenina está hecha para hablar, seducir,
 mostrar fuerza, compartir conocimiento y no solo para quedarnos calladas, porque con colores en el rostro, la vida es más amena.

Si quedaron con curiosidad, de aquí salió la información para este artículo: https://dash.harvard.edu/bitstream/handle/1/10018966/Schaffer06.pdf?sequence=1


martes, 24 de julio de 2018

5 formas de ayudar a nuestro país


¿Les ha pasado alguna vez que escuchan las noticias y quieren taparse los ojos? ¡Digo los oídos! Aunque no soy nadie ejemplar para pontificar o jurarme un buen ejemplo, he venido dándole vueltas a esta pregunta que me ronda la cabeza hace rato. Por eso, si usted es de los que quiere mejorar este país y no solo sentarse a criticar, tengo algunas opciones que pueden mejorar la vida comunal si se ponen en práctica.


1. Educarse y practicar

Uno de los grandes problemas de nuestro país es que no todos tenemos acceso a la educación, los pocos que podemos estudiar no siempre entendemos el valor que tiene (Ni en el ámbito personal ni en el económico). La educación nos regala la posibilidad de transformar nuestro entorno, entender las condiciones que nos rodean y las fallas que podemos ayudar a subsanar a nuestro alrededor. No solo se trata de leer y memorizar, se trata de utilizar los conocimientos que hemos adquirido.
Si usted escribe, practique la escritura, si es carpintero haga cosas con madera, si hace ciencia busque proyectos nuevos u organícelos, si es fan de los números póngalos la disposición de todos para mejorar su vida y la de otros, aprópiese de su entorno a través de su trabajo, pero no se limite a su propia vida. Busque la interdisciplinariedad, haga equipo con personas de otras especialidades, los resultados pueden sorprenderle.

2. Enseñar.

Si es de los afortunados que tiene la posibilidad de aprender no se quede con el conocimiento solo para usted. La sabiduría como el aire y el agua deben ser accesibles para todos, una de las formas de romper las barreras de pensamiento y acción es compartir enseñanzas, dicen que el conocimiento vale, es cierto pero no solo monetariamente, también existe valor social y simbólico. En la medida que una persona adquiere conocimientos tiene la posibilidad de abrir su horizonte a nuevos puntos de vista y usted puede ser la persona que le abra ese mundo a otro. 

3. No aliente la cultura de la malicia indígena, ni la tome como un juego

Existen prácticas que pueden parecer ahorradoras de dinero y tiempo pero tienen impactos sociales negativos, la doble fila en los supermercados quita tiempo a los cajeros, a las otras personas y pone de mal humor a los que notan lo que sucede, también le quita la oportunidad a otro de tener su turno con rapidez y genera congestión en los almacenes. Colarse en un bus no solo es injusto con quienes pagan, también incomoda y puede generar accidentes. Cobrar de más desangra el bolsillo de personas que necesitan el dinero tanto como quienes manejan el vehículo de transporte. Pensar en el bienestar propio sin pensar en el ajeno es entorpecer un sistema de interacciones humanas complejas que están interrelacionadas a un nivel tan preciso que no podemos imaginarlo. 

4. Olvídese el ojo por ojo
Cada persona tiene sus preocupaciones y sus errores, concentrar la energía, el cuerpo y la mente en devolverle el dolor que usted ha vivido a otra persona le quita tiempo que podría gastar en hacer cosas productivas que generen crecimiento personal en cualquier ámbito. Además las pequeñas venganzas generan sentimientos negativos en vez de generar soluciones a los problemas. 
Por otra parte el estado de ánimo de una persona tiene impacto directo en el de quienes le aprecian y le rodean la tristeza, la risa, el tedio pueden ser contagiosos, la comunicación humana tienen un porcentaje oral y uno corporal y la interacción humana también se nutre de la imitación del comportamiento. 

5. No solo hay que criticar también plantear soluciones
Quejarnos es delicioso y alivia, pero no siempre genera cambios. las críticas pueden darse desde el análisis o desde el sentimiento, sin embargo si no planteamos soluciones u otras formas de ver y no repetir  los problemas que encontramos sirve de poco tener en cuenta los defectos. si criticamos un ejercicio más interesante es el de ponernos en el lugar de quienes afrontan los problemas y buscar soluciones, tal vez así cuando pasemos una situación similar también podremos verla y afrontarla de manera distinta.

Espero que estas pequeñas claves para ayudar a mejorar nuestro país le animen a ser una persona llena de ganas de vivir, aprender y aceptar las enseñanzas de la cotidianidad, todos podemos hacernos cargo de nuestro país y mejorarlo; feliz día.


lunes, 18 de junio de 2018

Rendirse ¿Otra estrategia de lucha?


Desde pequeña escuché que debía luchar por mis sueños, luchar por la igualdad, luchar por una sociedad más justa, luchar, luchar y luchar, como si la vida fuera una eterna pelea.

No fue culpa de mamá ni papá, sino de todos los mayores que me hablaban y me daban lecciones de vida con mucho cariño, para afrontar los momentos difíciles.


A medida que crecí un poco reconocí ese espíritu de la lucha en todo: en el transporte público donde las las personas dan codazos, en los que se suben al bus para denunciar la injusticia social y luego piden plata con cara amenazante, en los amantes de la vocina o los autos que se estrellan en la calle o en los motociclistas que aceleran cuando ven a un peatón y en cada persona que llega de mal humor a la oficina.

Pero esta entrada no es sobre ellos, es para ellos. 

No sé si no se cansan de eso de ir en contra de todo y de todos para poder hacer realidad los deseos que hierven en el interior, tampoco si al igual que yo están hartos de “Luchar por..” siento que esas dos palabras son una carga muy pesada. 


Como es usual voy a la RAE, para saber lo que significa luchar, aparecen estos significados:
1. f. Pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar una a otra.
2. f. Lid, combate, contienda, disputa. U. t. en sent. fig.
3. f. Oposición, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el uno al otro.
4. f. Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo.

Eso de luchar por todo, de ir por ahí cada cual una burbuja de espacio personal, asimilando el eterno malentendido como algo obligatorio, de pensar que los sueños o propósitos no son susceptibles de ser comprendidos me resulta una tontería.

Alguno dirá ¡Pero es que desde el colegio nos uniforman, piden que seamos obedientes, que hagamos como los otros compañeritos de clase! y nadie quiere ser igual. La mala noticia es que en este hervidero de almas todos buscamos diferenciarnos, la buena que no estamos tan solos en ese sentimiento. Luego, llega la adolescencia, y el conflicto ya no es solo con los otros sino con nosotros mismos esas luchas particulares que intentan validar nuestro carácter único en la juventud son las que nos sirven para reconocernos como semejantes en la madurez. 

Nos comemos ese cuento de que nuestra individualidad va en contravía de una sociedad masificante, nos encerramos en casa después de estudiar o trabajar o de lo que sea que hagamos. 

"Cerramos los ojos antes de dormir y nos tragamos las mil soledades diferentes que nos habitan, pensando que nadie siente lo que sentimos y con buena razón, nadie siente como otro. Pero eso no implica que seamos incomprendidos."

A veces pienso que tenemos que dejar de luchar por y para casi todo. Las preocupaciones humanas esenciales, no son únicas, más bien compartidas: comer, dormir, tener alguien en quien volcar nuestro afecto, algo en lo que poner nuestros vacíos. son cosas tan simples que más que una lucha deberían fomentar el espíritu de colaboración humana.


Si ser un luchador es derribar al otro, no quiero luchar mis sueños no pesan mas, ni menos que los de otros.
Quiero abrazar sin intentar derribar; no entrar en combates inútiles,de eso ya está lleno el mundo. tampoco deseo imponerme… ¿Para qué pisotear al compañero cuando se puede utilizar el cerebro para persuadir o para construir? Quiero caminar al lado de otros, no resistirme a su fuerza pues esta nos puede llevar juntos a un mejor camino.

Si mi querido lector/a es de los que se estresan en la calle, que piensan solo trabajar y salir del paso, de los que creen que nadie los entiende, que luchan por sus sueños con el tedio en los hombros y la firme convicción de que anda solo en este mundo. Lo invito a que mire alrededor, deje de hablar de luchas y mas de construcciones personales y colectivas, la gente en su entorno también tiene cargas similares a las suyas y una sonrisa puede hacer milagros en el día de otros. 

Necesitamos quitarnos esa mentalidad de competencia, mejor dicho menos lucha y más trabajo. Un café, una llamada espontánea, un saludo cordial pueden ser la clave para quitarse los guantes y empezar a recorrer la vida dándonos la mano. Por que rendirse ante el encanto de la vida también es una buena estrategia para planear y saber cuales son realmente nuestras luchas.

domingo, 25 de marzo de 2018

Personas tóxicas ¿De dónde sale eso?

Esta mañana encontré  en redes sociales el post de un compañero de clase que decía “ perdónenme si alguna vez fui la persona tóxica en su vida”. Me causó impresión. No por que pidiera perdón, sino por el hecho de que una persona pueda llegar a pensar que causa toxicidad en la vida de otra.

Más si tenemos en cuenta que como seres humanos somos seres libres de elegir a quienes dejamos entrar y a quienes vetamos de nuestras actividades cotidianas.

Les voy a comentar porqué no estoy de acuerdo con el término persona tóxica:

1. La parabra tóxico según la RAE (Real Academia de la Lengua Española) es un adjetivo e implica que aquello a lo que caracteriza “contiene veneno o produce envenenamiento”. Partiendo de aquí la definición ya es bastante fuerte como para decir que una persona es tóxica.  Además suena a Melodrama.

2. No conozco un ser humano que carezca de pesimismo, aunque la actitud es clave a la hora de enfrentar los retos, existen otros factores y circunstancias que pueden cambiar nuestros estados de ánimo: biológicos, hormonales, personales, sociales… un instante puede definir el hecho de que alguien se convierta en indeseable para otros. Esto no quiere decir que una persona sea tóxica, sino que necesita ayuda (a veces médica o psicológica) y no siempre sabemos cómo brindarla o no somos los indicados para hacerlo.

Teniendo lo anterior en cuenta. Sí, puede ser momento de cortar el contacto con los contactos que están "de malas". Así sea delicioso quejarse, somos nosotros quienes ponen los límites de su influencia en nuestra vida.

Debemos aceptar con madurez cuando nos hemos dejado llevar en vez de culpar a otros. Muy dentro cuando nos acostamos en la cama y miramos al techo con los pensamientos íntimos agolpados en el cerebro, es necesario reconocer nuestra capacidad personal para elegir lo que nos atormenta y lo que no.

3. Las palabras tienen mucho poder, decirle a alguien que nos amarga o jode la vida, que la complica o que es tóxica puede herir gravemente su autoestima. Es poner adjetivos de manera irresponsable en nuestra boca sobre lo que sentimos frente al otro, esto no necesariamente coincide con quien está en frente nuestro. Una cosa es el efecto que alguien genera en nuestra vida y otra su ser.

Puede que alguien que para nosotros parece “tóxico” no sea tan terrible y que un madrazo o un golpe duelan menos que esa palabra tan sencillas. Por otro lado antes de hablar debemos recordar que la  decepción aparece cuando aquello que imaginamos y  que vivimos no concuerda, no todos pueden responder a nuestras expectativas, ni viven en función de nuestros deseos.

finalmente, hay algo que la vida y el amor me han enseñado:  si queremos podemos aprender de todo. No hablemos de personas tóxicas; sino de otros, que están ahí para enseñarnos lo que no deseamos ser. En el fondo del corazón sabemos a quienes debemos dejar ir para que puedan tener oportunidades nuevas y crecer a su propia manera. Todos somos distintos, tenemos historias, dolores y maneras diferentes de constituirnos de esperanzas y vacíos.

La próxima vez que estés pensando en deshacerte de una persona tóxica ten en cuenta que su paso por tu vida también trae enseñanzas. No te deshaces de una persona, sino de una relación que no le aporta mucho a tus expectativas personales. Tómalo como un aprendizaje, quítale la etiqueta de tóxica y reemplázala por la de una persona que ya que ha cumplido su ciclo junto a tí.

jueves, 16 de noviembre de 2017

El discreto encanto de las iglesias municipales.

Iglesia de sativasur.
Hasta hace poco pensaba que el centro de  los pueblos de Colombia que he visitado era una especie de copiar y pegar arquitectónico. Como si alguien les hubiera dicho ponga aquí una iglesia, al frente una placita, unos cuantos locales comerciales y un vendedor de helados o chucherías para que la gente se entretenga.

No podía estar más equivocada.

Uno sabe que llegó a un municipio y no está en las afueras cuando ve  una construcción imponente erigida en nombre de la fe que saluda y avisa a los visitantes desde el centro del lugar. La  iglesia, que suele ser el blanco de las fotos para Instagram, la parada para estirar las piernas, observar un rato y seguir el viaje.

Un pueblo clásico no tiene "sabor a pueblito" sin la iglesia. Miro las estatuas de santos pienso en las caras neutras o de sufrimiento. Me fijo en el cariño con que las han vestido, los trajes que pueden ir desde bordados hasta pedazos de tela colgados con pereza y repletos de polvo. Noto los tamaños de los viacrucis, los caminos al altar, pienso en el las medidas tentativas de las cúpulas, los arcos y la posible antigüedad de las cruces. A veces cuando nadie me ve, cierro un poquito los ojos para reconocer el eco pequeñito y fascinante de los murmullos y la respiración de alguna persona, como si tuvieran la posibilidad de escuchar al otro pero nadie se atreviera a hacerlo.

En algunos santuarios lo más interesante son los peregrinos o sus rastros. Mis últimos dos días se escaparon como espuma de mar, uno de ellos en el templo del señor de los milagros de Sativasur, un municipio pequeño con gente super amable del que no había escuchado  hasta hace poco. Solo estando en ese lugar entendí el discreto encanto de las iglesias municipales.

Me paré frente al Cristo que según me comentaron es el mismo desde hace más de 400 años  y observa a los fieles desde la parte más alta de unas escaleras curvas con vitrales sobre un pedestal adornado con flores de plástico y cartas de necesidad o agradecimiento.

Llena de curiosidad y sin tocarlas comencé a leer, una placa de mármol de una familia que venía desde Venezuela y agradecía los favores concedidos; un papel de agenda pequeña escrita en rojo en el que se notaba la dicha por tener buena la salud y la familia. Una mujer que escribió “te dejo a mis hijitos… ”  sentí un nudo en la garganta, pensé en mi mamá. Frente a mis ojos estaban  una serie de secretos y testigos de la vida y el corazón humano expuestos a plena luz. Que nadie a mi alrededor se interesaba por leer.

Entendí, la necesidad y la alegría de los habitantes de un pueblo al que no hay acceso fácil, al cura que nos ofreció almuerzo con huevo papa arroz, pollo y tomate porque no había restaurantes al rededor. Comprendí porqué hay gente en los pueblos que camina descalza y se arrodilla en la iglesia, la bendición lenta de los abuelos y a los niños corriendo en la plaza.

Supe que el discreto encanto de las iglesias municipales  no estaba  apenas centrado en la necesidad de un milagro, había algo más, sencillo, humano, que hace también parte de la ciencia, que ayuda a que se produzca todo el conocimiento del universo: la incertidumbre, la vida y la fe.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Los orgasmos literarios sí existen

Literatura histérica es un Proyecto de video creado en el año 2012 por el artista Clayton Cubitt, que ha sido visto más de 45 millones de veces y no es para menos, la idea central es excitante. Una serie de mujeres bien sentaditas y vestidas, van leyendo fragmentos de diferentes libros mientras son estimuladas sexualmente con un vibrador hasta llegar al orgasmo.
Durante cada vídeo sucede algo esperable, se documenta de manera perfecta que, por más que lo intenten ninguna  de las lectoras se puede concentrar muy bien… en esta serie de videos, subyace un toque profundamente femenino, que puede llevarnos a reflexionar acerca de ideas tradicionales como la separación entre racionalidad y emoción que se nos plantean desde edades tempranas a través de luchas entre lo que debemos y lo que queremos.
Cubbit es uno de esos artistas que no esconden el lado rebelde e impresionan a primera vista (ya sea para bien o mal) tiene una colección de retratos en primer plano, donde cada arruga, peca y trozo de piel se entregan a la moda, el movimiento o la expresión. Uno de sus trabajos más conocidos es un  video para el polémico dúo musical   Die Antwoord.
Les dejo el link al proyecto y un video… para que se antojen y miren, si les da pereza ver todo, vayan al minuto 6:06 y se hacen una idea.
A estas alturas ¿Quién dijo que leer no podía ser sexy?

miércoles, 12 de julio de 2017

Así es tener casi 30 años y no haber probado una cerveza

Cada vez que me preguntan si tomo en una reunión social digo que no, siempre sigue un interrogatorio que me hace voltear los ojos. Algunos piensan que es por salud, otros por religión y a la mitad le he dicho que me voy a emborrachar el día de mi boda, pero creo que es mentira.

Desde pequeña, como a eso de los  7 u 8 años me impuse un reto personal “ no probar un vaso o un sorbo de alcohol”. No fue porque mi madre hiciera campañas interminables contra el líquido que anima las fiestas de muchos, sino por una convicción personal que vino a través de charlas con mi abuelita, la observación de borrachos panzones y señores orinando en potreros durante los viajes que hacía con mis padres en vacaciones.

Durante la adolescencia me ofrecieron vino, cerveza, champagne y otro montón de bebidas espirituosas. Confieso que he ido a pocas fiestas, en todas he bailado hasta que me duelen los pies; en algunas me miraban mal o me rechazaban por no tomar ni una gota de licor, en otras me hacía la loca e intercambiaba mi “shot” con el de alguien realmente ebrio; para luego sonreir levantando la copa ajena vacía; aun sucede.

En la mayoría de encuentros sociales con licor que involucran más de 5 personas, hay un desconocido cuyo objetivo personal de la noche se convierte en hacerme tomar un vaso de cerveza. Existen quienes me dicen que soy infantil por no tomar, que no hace daño, que no sea tan paranóica o santurrona. Otros guiñan el ojo en plan galante, ruegan que no les desprecie el trago, piden ginebra, un cóctel , una cerveza o un ron para la señorita y se lo terminan tomando solos.

A veces cuando la gente se pone pesada bromeo y digo que soy de una secta secreta de abstemios extremos, no falta quien ha creído que es cierto y me ha preguntado cómo entrar en ese exclusivo grupo.

El día de mis 15 años me tomé una foto con la copa de champagne, fingí dar un sorbo durante la filmación y le pasé la bebida a mi abuelo o mi padre, no lo recuerdo bien, pero en el video no se nota. En mi grado de universidad brindé con jugo de mango y cuando me invitan a bares pido una botella con agua, porque la mayoría de cócteles alternativos que he probado son demasiado dulces o saben terrible (Lo dice una mujer capaz de comerse medio tarro de arequipe sola).

A veces me preguntan si no extraño el trago o ¿Cómo hago para estar bien en una fiesta? la respuesta es simple: no le tengo miedo al ridículo y creo que en verdad no puedo extrañar algo que no he querido o deseado. El alcohol no me causa ni me ha causado curiosidad, en cambio sí me parece interesante mirar los efectos que tiene sobre los demás.

 En las celebraciones me río y hago tonterías como cualquier persona, siempre sobria. Afortunadamente mis amigos han llegado a comprenderlo y me defienden cuando algún gracioso trata de estrellar la botella de cerveza contra mi boca o ponerme licor en el jugo, esto último ha sucedido más veces de las que quisiera. Por eso, siempre huelo mi vaso en las fiestas.

He llegado a entender los olores del alcohol , aunque pocos me creen el del aguardiente quema la garganta; el de la cerveza me hace sentir seca, como si pasara arena. El del Bailey´s es dulce;  trae una sensación parecida a la del ron. Algunos de los olores me agradan, pero no me llaman ni me deleitan, otros por poco me provocan arcadas como el del Whisky.

De momento sigo en mi cruzada personal, dándomelas de ñoña o rebelde, como ustedes quieran llamarlo, aguantando elogios y vituperios por tener casi treinta años y no haber probado el alcohol.

No he tenido mi primer guayabo, o eso creo… solo hay algo que me parece muy peculiar; es que pocos me creen cuando les comento que nunca he tomado un sorbo de cerveza,  me preguntan cosas como ¿Y eres virgen? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a que necesitamos un catalizador para entrar en clima de socialización?

Lo único que hoy sé es que esta mi forma de pararme frente a las compañías de bebidas embriagantes y decirles que quiero recordar cada momento, cada locura, que no les voy a dar mi dinero, pues prefiero gastarlo en libros, ropa y cosas que duren. Pero sobre todo es  mi forma de contarle al mundo que cuando bailo salsa o salgo a celebrar el corazón me late a mil, me siento alerta, feliz, viva y aunque muchos piensen lo contrario ¡Lo bailao nadie me lo quita!

jueves, 22 de junio de 2017

Theo Jansen, arte bestial en movimiento

Si usted viera una oruga gigante hecha de tubos amarilos, tornillos y mecanismos que ondulan perfectamente ¿Pensaría que es arte? Si es hecha por Theo Jansen, seguramente lo haría.

Este artista radicado en Holanda tuvo sus comienzos como estudiante de física, en la Delft University of Technology por esos lares de 1968 y en 1975 abandonó este camino para convertirse en pintor y crear esculturas cinéticas que mezclan conocimientos de física, geometría y arte.

Su trabajo se caracteriza por una precisión y delicadeza impecables. Entre sus obras de arte se encuentran un ovni que voló sobre Delft y causó un caos, una pistola de pintar sensible que reaccionaba a la luz y para finalizar sus bestias móviles, a las que llama “una nueva forma de vida” una especie de bichos gigantes hechos con tubos que caminan solos por la playa utilizando impulsos eólicos.

Sus animalejos, de playa, similares a bichos con muchas patas, han sido tan exitosos, que las sesiones para poder observarlos en la temporada del 2017 son pagas y ya se han agotado.
De momento los invito a ver un video de este artista que desafía la belleza convencional.


lunes, 12 de junio de 2017

No es lo que cree, sino como lo cree

Uno puede ser católico, cristiano, budista, practicar el Islam, ser ateo o creer en el monstruo de espagueti volador, siempre y cuando respete a la persona que tiene al frente.

En los últimos días la vida me ha hecho notar lo difícil que es entender la necesidad de creer del otro. Ha de ser por que las creencias personales son algo frágil y privado que sacude nuestro mundo entero, tal vez por la necesidad de protegernos frente a lo inexplicable.

Por otra parte, nunca he comprendido ese asunto de que la religión y la ciencia van una en contra de la otra. Desde un punto de vista personal, creo que apuntan al mismo lado: ¿De dónde rayos venimos? ¡Cómo nos explicamos que el mundo se está sosteniendo en una cabecita de alfiler en medio de la nada? ¿Para dónde va todo este hervidero de vida y sentimientos que  se nos acumula en forma de latido cada mañana?

La religión y la ciencia intentan simplificar y dar coherencia de maneras muy peculiares a lo que nos rodea; en esa medida, un médico que no pierde la capacidad de asombrarse con el cuerpo humano puede tener fe y practicar una religión (independiente de cual sea), un astrónomo consumado tiene la posibilidad de encontrar esperanza en medio de la nada y la incertidumbre o un párroco puede estudiar física y química pura si le viene en gana.

¡Ah! y los ateos, si no creen en nada divino, al menos tienen la posibilidad  de creer en si mismos, pero eso es otra discusión.

La fe, nace de una necesidad humana de creer, cuando ya no tenemos más fuerza ni confianza en nosotros mismos. Por eso, no es de extrañar que las plegarias con mayor sentimiento nazcan en situaciones difíciles, en terremotos, en velorios, o en medio de la soledad extrema.

Las plegarias, para mí reflejan un sentido profundo de introspección, de aceptar que existen cosas inexplicables, de sentirse pequeño ante un universo que está repleto de maravillas y que apenas comenzamos a entender. la ciencia, en cierto sentido se parece a las plegarias, que nacen de la suposición el asombro y la necesidad de cambiar una situación inicial.

A veces creer en algo, alguien o en nosotros es también una especie paliativo, además uno muy bonito, que nos sirve para reprogramar el cerebro y ponerlo a funcionar cuando todo parece perdido. También nos ayuda a retomar la fuerza cuando sabemos que no hay esperanza, no importa si ya sabemos que todo se va a la….. porra. Así mismo, considero que tener fe en algo es una manera de decir que no nos vamos a acobardar ante nuestro propio encierro mental.

No vengo a evangelizar a nadie. Sinceramente opino que esa capacidad de creer en algo, íntimo y personal, despertarse con un propósito y erigir  un sistema de valores que se transmite de generación en generación como los cuentos y las historias de las abuelitas es maravilloso.

Lo que sí me parece mal, es que no asumamos con responsabilidad  los actos de fé, que los confundamos con fanatismo  o que excusemos las malas acciones o los comportamientos poco humanos en nombre de la religión, pues cada uno de nosotros, tiene la responsabilidad sobre sus actos.  Nuestras manos, pies y músculos se mueven , generalmente por que se lo ordenamos.

Así que culpar a cualquier deidad de nuestra debilidad o nuestra falta de amor por la humanidad es un desperdicio de tiempo, nosotros podemos elegir la religión, podemos elegir nuestras preferencias sociales, inclusive podemos elegir lo que guardamos en nuestro corazón y mente, además de la forma en que lo hacemos.

Por otra parte, conozco personas de diferentes religiones y debo decir que de lo poco que  he visto  hay varias que  invitan al respeto por el otro cancelando algunos discursos maleinterpretables en la época actual (Por que seamos sinceros, hasta la religión tiene que adaptarse al cambio), entonces... se trata de creer en algo para mejorar la  humanidad

Seamos conscientes, el lío no es lo que creemos sino cómo lo creemos.

sábado, 29 de abril de 2017

Así es ir en mototaxi bogotano.

Después de contar 8 taxis llenos y ningún bus en la calle 100 miro a lado y lado, como quien busca que de la nada un ovni me traslade a un lugar de manera urgente. Un tipo vestido con mameluco negro y casco de moto se acerca... me va dando la pálida.

-Monita - Señala el logo del mameluco,  dice conductor designado y alguna cosa de confianza que no recuerdo bien... Lo leo,  miro a lado y lado. - Monita, lleva como media hora parada en la esquina. Soy mototaxista ¿Necesita transporte? - Hasta hace dos minutos no sabía que ese negocio existía en Bogotá. Sigo la búsqueda con ojos de perro hambriento, todos van llenos.

-- Está bien, ¿Cuánto me cobra hasta la 73? le advierto que me dan miedo las motos.
- Tranqui, monita, que si se agarra conmigo va segura.

Me pongo un casco gigante y negro que parece de power ranger, con una viscera que me hace doblar el cuello de forma extraña. Le pregunto donde pongo los pies por que no  puedo verlos, me dice que sobre los topecitos azules... palpo con las suelas de los zapatos lo que puedo y encuentro algo que asumo debe ser ese lugar.

 Agrarro al tipo como un oso perezoso,  pero con toda mi fuerza, el mototaxista intenta respirar para darme el mensaje de que lo aprieto muy fuerte. El animalito motorizado ruge.... RUUUUNN RUUUNNN.... El tráfico está estancado pero salimos entre un par de carros plateados y una camioneta blanca. Miro a lado y lado  ahora sé como se sienten los mensajeros de la surtidora de aves.

Medio minuto después estamos esquivando buses azules, carros rojos, blancos, el tipo va rápido. Me vibran la cola, la entrepierna, las piernas, la panza y otras cuantas vísceras. Entre semáforos es imposible no hacerse consciente de lo contaminado que está el aire en las calles citadinas y lo estrechos que son los espacios entre carros.

Los escritores deben salir de su zona de comfort... los escritores deben salir de su zona de confort, me repito mentalmente. Le digo al mototaxista que no hay tanto afán, aunque es mentira. Él vuelve a respirar, fuerte para que note que lo estoy asfixiando y le baja un poco a la velocidad. 

-¿Preciosa y por que le tienes miedo  a las motos? -  prefiero no contarle que ví como aplastaban a un mototaxista  cual cucaracha contra un camión de acarreos y opto por mi otra versión light. 

-- Es que cuando tenía como 12 años en un paseo a SantaMarta me monté en una y me quemé con el exhosto, menos mal mi madre no se dió cuenta.

-Huyyy, eso sí que duele como un pu-as, entonces ¿Nunca aprendió a manejar moto?

Dos conductores pitan y  se lanzan hijuepuntazos. 

-- no--

El mototaxista ríe.

Me relajo un poco, me siento como Amelie de Montmairtre, con un casco más feo, y sin Nino Quicampoix  de piloto. Mi cabello ondea en el viento; que bonita es Bogotá. ¡Mier.... un hueco! frenamos en seco,  saltamos, creo que se me reacomodaron los riñones. 

- Tranquila preciosa... que ya casi llegamos... el tipo hace una U entre todos los carros que no se mueven,  me habla de la aplicación de transporte para la que trabaja, me pasa su celular me dice que si quiere le cacharree. No lo recibo y lo agarro más fuerte, él toma aire; sube la calle a toda, gira a la derecha, llegamos a la séptima con 73.

Me bajo de la moto, me quito el casco y quedo con el pelo como las plumas del pájaro loco, le paso el billete, me dice que le faltan 200 para las vueltas, le digo que se quede con el billete.

Apenas pongo los pies en el suelo y comienzo a caminar noto que tengo las manos muy sucias, y el olor del polvo en la nariz, pero la bolsa sigue intacta, todavía me vibran las nalgas y las piernas.

Me repito  de nuevo: los escritores deben salir de su zona de confort, los escritores deben salir de su zona de confort.



jueves, 27 de abril de 2017

Feministas, feminazis y femitontas.

Desde pequeña me educaron para ser una “buena mujer”, crecí en colegio de monjas, estudié en universidad de curas y trabajé un par de veces con niños... Me enseñaron un montón de estereotipos y los aprendí, no para encarnarlos en mi ser, sino para observarlos.

Me enseñaron, que tenía que ser mesurada, verme bonita, cuidar mi lenguaje, tener cuidado con las malas personas. Me dijeron como patinar, lavar loza, usar tacones, cuestionar la ciencia y la religión, ponerme una toalla higiénica, trenzarme el pelo, pintarme las uñas, orientarme viendo Monserrate, dar una patada, calcular la capacidad pulmonar de una persona mediante ecuaciones, medir el pulso y porque no… cómo escribir (De todo eso, me quedé con lo último, a medias) .

Nunca me dijeron que no escribiera de sexo, ni de política, ni de religión, esos vetos me los puse yo sola, cuando noté que cada vez que se me resbalaba una opinión frente a estos temas era catalogada como feminista, feminazi, o femitonta… porque ¡Claro, las puchecas, que tengo muy bien puestas gracias a mi madre!  me dan un femi prefijo... El sufijo tiende a depender de mi interlocutor.

Tampoco me dijeron que en carreras como la mía ( periodista) a veces lo que se dice es la mitad de lo que se calla, ni que una mujer inteligente a veces sonríe y se hace la pelota eso lo aprendí a punta de metidas de pata.

Hace menos de un mes un hombre con educación universitaria me dijo que nosotras estábamos hechas anatómicamente para la cocina. Le pregunté si las dos bolas de grasa que ostentaba en el pecho me hacían agarrar mejor el trapero, tragó saliva y me dijo: a ver… me explico mejor, nosotros estamos hechos para cazar, ustedes para cuidar. 

No lo culpo, muchos de los hombres que conozco crecieron con esa idea, no les dijeron que también nacieron para cuidar, no solo a sus mujeres sino a la humanidad entera, a otros les enseñaron  que ser machos es resolver las cosas a puños para romperse el cuerpo y no el alma como nos pasa a nosotras. Esos últimos son los que muchas veces me han llamado feminista, feminazi y femitonta. (Perdonen por generalizar, pero sí, que viva la subjetividad)

Feminista porque hubo un tiempo a eso de los 19 en que no usé brassier y un par de amigos creyeron que era una protesta contra el orden patriarcal, y sí ,era una posición personal, pero no contra los hombres ni el orden social, sino a favor de la comodidad y la belleza libre.

Feminazi, por que contrario a lo que muchos piensan odio lavar platos y recoger desorden, en especial si es de alguien que no es capaz de decirme gracias. Femintonta “ por no aprovechar los papayazos” cuando un tipo me quiere invitar hasta el cielo y más allá  y me quedo  con mi novio eterno o cuando digo que a veces la idea la guerra me aterra.

Me enseñaron, que tenía que ser mesurada, pero no suelo serlo con mis opiniones; verme bonita , aunque me siento divina despeinada. Cuidar mi lenguaje y lo acaricio cada vez que puedo, hasta que me pego en la punta del dedito y lanzo un sonoro hijuepuntazo…

y  aunque no me declaro feminista, ni machista, ni ninguna de esas vainas... solo puedo decir una cosa.

Lo mejor de todo lo que me enseñaron fue, que al momento de ponerme en los zapatos del otro, el género y el sexo no importan tanto como parece, todos debemos tener cuidado con las malas personas: Los extremistas que maltratan a los demás por opinar diferente, que juzgan por las rarezas, capaces de  encarcelar a otros o a sí mismos en un cliché, que creen en la existencia de personas netamente feminazis o femitontas.

lunes, 3 de abril de 2017

Lianne La Havas, música simple y sexy.


Lianne la Havas es una cantante londinense con una voz que parece seda y caramelo, igual que su piel oscura. Su música tiene unos cuantos toques de soul,  chill out y pop, recuerda un poco a Alicia keys y Macy gray.

Es una de esas chicas cuyos videos en vivo revelan mejor la calidad de su voz que los clips oficiales en su canal de Youtube  ¡Es que, tiene una voz super sensual, que no llega a ser agresiva!.

Por el momento, sé poco de ella solo que recibió el premio iTunes Best of 2012 y he quedado enganchada con su cover de “ say a Little prayer “ y  la canción “ what you don´t do” Los invito a darle una oportunidad.

Recomiendo la música de esta mujer para: estudiar, hacer pereza, yoga, un momento en pareja o en la playa.

 Pero, dejemos que la música hable por sí sola, les paso algunos clips de Youtube para que la escuchen.

What you don`t do: ( sesión para Deezer)



Tease me (No pude encontrar para quien fue esta sesión acústica)





miércoles, 22 de febrero de 2017

Francesca Michielin: romántica, italiana, milennial, pop.

Francesca Michielin nació en 1995 tiene pinta de vecina o compañera de clase, ojos cafés, piel banca, casi recuerda a Cristina Ricci cuando pequeña, sin embargo no es actriz, sino una cantante italiana que viene con melodías cargadas de pop electrónico y música romántica, acompañados de una voz suave bastante relajante.

Esta chica se hizo famosa en el 2011 por ganar el factor X de Italia, de ahí en adelante su carrer a ha ido en ascenso, no es un huracán, pero definitivamente tiene cierta dulzura característica que la hace especial.  Las letras de sus canciones tienen ese aire cursi noventero que da pena admitir que se clava en el cerebro. Su estética personal baila entre la sencillez y la elegancia atravesadas por un ligero guiño a lo infantil.


Francesca Michielin, en definitva es romántica, italiana, milennial, pop pegajoso, para cantar con un cepillo por micrófono.

 Es mi recomendada de esta semana, les dejo 3 canciones.