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viernes, 30 de octubre de 2020

30 cambios que ocurren cerca a los 30 años

30 años
1. Notas que a los 20 aun te pareces más a un adolescente que un adulto.
2. Comienzas a comprender las preocupaciones de tus padres y a buscar personas cuyas vidas estén en sincronía con las cosas que te importan y le dan sentido a los momentos juntos.
3. Los bares y las fiestas comienzan a parecerte sitios cada vez menos interesantes, prefieres tomar cursos, o ejercer algún hobbie para conocer gente.
4. Entiendes que no todo lo que está de moda te queda bien y prefieres comprar ropa que te haga feliz, aunque no siempre esté en tendencia.
5. Te haces consciente de tu alimentación, incluso algunos platos que amabas comienzan a dejar de gustarte y otros que detestabas se convierten en aliados.
6. Te preocupa tu futuro en términos  económicos y los contratos por prestación de servicios te asustan un poco. 
7. Adquieres un nuevo tipo de vanidad. Ves que la belleza interna se refleja en el exterior y tratas de encontrar aquello que te hace resaltar.
8. Recuerdas tu infancia con mucha nostalgia, te alegras y ríes por los errores que cometiste.
9. Dejas de idealizar el amor y entiendes que no hay flechazos instantáneos, sino parejas que se construyen constantemente.
10. Comienzas a entender que es más sano estar en paz que tener siempre la razón.
11. Tienes claro qué cosas amas y detestas en tu guardaropa y tu maquillaje.
12. te planteas si es necesario criticar y juzgar tan severamente a los demás.
13. Cuando juzgas, lo haces con más cuidado y muchas veces solamente de forma mental.
14. Te das un respiro de la gente que satura tu paciencia y aprendes a reírte de los malos ratos.
15. Entiendes que tu familia no será eterna y te preguntas qué pasará cuando tus seres queridos como mamá o papá no se encuentren presentes.
16. Eres consciente de que no puedes vivir solo de sueños y tratas de encontrar una ruta para tener estabilidad en tu vida.
17. Te sientes más a la deriva que cuando tenías 15, pero también sabes que tienes la fuerza mental y el conocimiento que no tenías de adolescente. 
18. Quieres hacer ejercicio y comer mejor, pero notas que el cuerpo se resiente más durante la actividad física.
19. Entiendes que nunca es tarde para aprender algo nuevo.
20. Te aburre que te digan que “ ya estás muy viejo/a” para ciertas cosas. 
21. Tus patrones de sueño comienzan a ser diferentes y tienen relación con tus horarios de trabajo y comida. Saltarte u n almuerzo te cambia el estado de ánimo.
22. Si eres chica, eres más consciente de tus ciclos hormonales y sientes deseos de controlar sus efectos en tus estados anímicos, pero no es sencillo. Recurres a cosas como aromáticas, chocolates, ejercicio, series, entre otros para poder estar de mejor humor.
23. Escoges mejor las series y películas que ves.
24. Te planteas seriamente la posibilidad de cuidar algo: un hijo, una mascota, una planta…
25. Te propones hacer algo que nunca habías intentado.
26. Te arrepientes de tu carrera y la amas en simultáneo. 
27. los cambios de horario en alimentación te generan estrés y el estómago los cobra caro.
28. Buscas algo que te de paz mental Yoga, pintura, Dios, lectura, aprendizaje de idiomas, código, cocinar…
29. Revives algunos gustos infantiles y los guardas en secreto.
30. No sabes lo que vendrá en tu futuro, pero ya no te afana tanto cumplir las  expectativas de la gente a tu alrededor.

miércoles, 9 de enero de 2019

Cumple tus propósitos de año nuevo, no más mentiras

Apenas suenan las doce campanadas que separan un año del otro sentimos que una energía renovadora invade nuestro cuerpo. Nos planteamos un montón de propósitos: que sí nos vamos a poner en contacto con nuestra espiritualidad, que vamos a ahorrar mejor, hacer ejercicio, tomar ese curso, emprender ese negocio y tomar un avión para tener ese viaje soñado. Y puff, en marzo ya se nos ha olvidado la mitad.

Ya lo decían las abuelas… el que mucho abarca poco aprieta.

Por eso quiero ayudar con sus propósitos de año nuevo, para que este año no nos digamos mentiritas blancas. Esta es una lista para que no nos quedemos soñando y pasemos a la acción. Recomiendo  iniciar con una o tres tareas pequeñas.

1. Define con claridad tu obetivo: Anota los 3 propósitos en una cartelera lo más bonita que puedas y ponla en un lugar que sea visible y te haga sentir bien, mírala cuando sientas que pierdes las ganas de seguir adelante.

2. Genera un sistema de monitoreo de tus propósitos. Puedes cargar una agenda pequeña en la que escribas cuando has avanzado y retrocedido respecto a tu meta y que acciones has hecho para acercarte a ellas, también utilizar un calendario o  un planeador y poner metas en tiempos específicos.

3. Toma descansos y prémiate cada vez que logres cumplir una tarea crucial para lograr tu objetivo. Así condicionaremos la mente tu mente para buscar la satisfacción del deber cumplido y encaminarla hacia. 

4. Los hábitos se adquieren poco a poco, si has dejado de ser constante no te culpes y retoma la práctica lo más pronto posible.

5. Recuerda que eres responsable de tus avances y retrocesos, si ves un obstáculo lo mejor que puedes hacer es pensar ¿Cómo solucionarlo? No sentarte a pensar que el mundo se va a acabar. Si no puedes vencerlo busca ayuda; si ni siquiera la ayuda funciona, respira y espera a que puedas pensar con más claridad. Muchas veces no encontramos soluciones por falta de nuevas perspectivas.

6. No importa que sea mitad de año, iniciar un plan es algo que podemos hacer cualquier día y a cualquier hora, lo único que requerimos es voluntad y ganas de mejorar nuestra vida.

Si las cosas salen bien y te llenas de disciplina es posible que al intentar cumplir tu propósito también generes otros hábitos, aprendas a enfocarte un poco más y sientas mucha satisfacción. Si no logras cumplir tu propósito de año nuevo. Puedes elegir continuar hasta lograrlo o abandonarlo, ambas opciones son válidas, solo que antes de abandonar debes plantearte lo siguiente ¿He dado lo mejor de mí? ¿Realmente lo deseo? Esto te ayudará a aclarar la mente.

Feliz año nuevo, atrasado, que logren cosas hermosas y tengan ratos muyyyyyy agradables. Abrazos.

miércoles, 12 de julio de 2017

Así es tener casi 30 años y no haber probado una cerveza

Cada vez que me preguntan si tomo en una reunión social digo que no, siempre sigue un interrogatorio que me hace voltear los ojos. Algunos piensan que es por salud, otros por religión y a la mitad le he dicho que me voy a emborrachar el día de mi boda, pero creo que es mentira.

Desde pequeña, como a eso de los  7 u 8 años me impuse un reto personal “ no probar un vaso o un sorbo de alcohol”. No fue porque mi madre hiciera campañas interminables contra el líquido que anima las fiestas de muchos, sino por una convicción personal que vino a través de charlas con mi abuelita, la observación de borrachos panzones y señores orinando en potreros durante los viajes que hacía con mis padres en vacaciones.

Durante la adolescencia me ofrecieron vino, cerveza, champagne y otro montón de bebidas espirituosas. Confieso que he ido a pocas fiestas, en todas he bailado hasta que me duelen los pies; en algunas me miraban mal o me rechazaban por no tomar ni una gota de licor, en otras me hacía la loca e intercambiaba mi “shot” con el de alguien realmente ebrio; para luego sonreir levantando la copa ajena vacía; aun sucede.

En la mayoría de encuentros sociales con licor que involucran más de 5 personas, hay un desconocido cuyo objetivo personal de la noche se convierte en hacerme tomar un vaso de cerveza. Existen quienes me dicen que soy infantil por no tomar, que no hace daño, que no sea tan paranóica o santurrona. Otros guiñan el ojo en plan galante, ruegan que no les desprecie el trago, piden ginebra, un cóctel , una cerveza o un ron para la señorita y se lo terminan tomando solos.

A veces cuando la gente se pone pesada bromeo y digo que soy de una secta secreta de abstemios extremos, no falta quien ha creído que es cierto y me ha preguntado cómo entrar en ese exclusivo grupo.

El día de mis 15 años me tomé una foto con la copa de champagne, fingí dar un sorbo durante la filmación y le pasé la bebida a mi abuelo o mi padre, no lo recuerdo bien, pero en el video no se nota. En mi grado de universidad brindé con jugo de mango y cuando me invitan a bares pido una botella con agua, porque la mayoría de cócteles alternativos que he probado son demasiado dulces o saben terrible (Lo dice una mujer capaz de comerse medio tarro de arequipe sola).

A veces me preguntan si no extraño el trago o ¿Cómo hago para estar bien en una fiesta? la respuesta es simple: no le tengo miedo al ridículo y creo que en verdad no puedo extrañar algo que no he querido o deseado. El alcohol no me causa ni me ha causado curiosidad, en cambio sí me parece interesante mirar los efectos que tiene sobre los demás.

 En las celebraciones me río y hago tonterías como cualquier persona, siempre sobria. Afortunadamente mis amigos han llegado a comprenderlo y me defienden cuando algún gracioso trata de estrellar la botella de cerveza contra mi boca o ponerme licor en el jugo, esto último ha sucedido más veces de las que quisiera. Por eso, siempre huelo mi vaso en las fiestas.

He llegado a entender los olores del alcohol , aunque pocos me creen el del aguardiente quema la garganta; el de la cerveza me hace sentir seca, como si pasara arena. El del Bailey´s es dulce;  trae una sensación parecida a la del ron. Algunos de los olores me agradan, pero no me llaman ni me deleitan, otros por poco me provocan arcadas como el del Whisky.

De momento sigo en mi cruzada personal, dándomelas de ñoña o rebelde, como ustedes quieran llamarlo, aguantando elogios y vituperios por tener casi treinta años y no haber probado el alcohol.

No he tenido mi primer guayabo, o eso creo… solo hay algo que me parece muy peculiar; es que pocos me creen cuando les comento que nunca he tomado un sorbo de cerveza,  me preguntan cosas como ¿Y eres virgen? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a que necesitamos un catalizador para entrar en clima de socialización?

Lo único que hoy sé es que esta mi forma de pararme frente a las compañías de bebidas embriagantes y decirles que quiero recordar cada momento, cada locura, que no les voy a dar mi dinero, pues prefiero gastarlo en libros, ropa y cosas que duren. Pero sobre todo es  mi forma de contarle al mundo que cuando bailo salsa o salgo a celebrar el corazón me late a mil, me siento alerta, feliz, viva y aunque muchos piensen lo contrario ¡Lo bailao nadie me lo quita!

lunes, 12 de junio de 2017

No es lo que cree, sino como lo cree

Uno puede ser católico, cristiano, budista, practicar el Islam, ser ateo o creer en el monstruo de espagueti volador, siempre y cuando respete a la persona que tiene al frente.

En los últimos días la vida me ha hecho notar lo difícil que es entender la necesidad de creer del otro. Ha de ser por que las creencias personales son algo frágil y privado que sacude nuestro mundo entero, tal vez por la necesidad de protegernos frente a lo inexplicable.

Por otra parte, nunca he comprendido ese asunto de que la religión y la ciencia van una en contra de la otra. Desde un punto de vista personal, creo que apuntan al mismo lado: ¿De dónde rayos venimos? ¡Cómo nos explicamos que el mundo se está sosteniendo en una cabecita de alfiler en medio de la nada? ¿Para dónde va todo este hervidero de vida y sentimientos que  se nos acumula en forma de latido cada mañana?

La religión y la ciencia intentan simplificar y dar coherencia de maneras muy peculiares a lo que nos rodea; en esa medida, un médico que no pierde la capacidad de asombrarse con el cuerpo humano puede tener fe y practicar una religión (independiente de cual sea), un astrónomo consumado tiene la posibilidad de encontrar esperanza en medio de la nada y la incertidumbre o un párroco puede estudiar física y química pura si le viene en gana.

¡Ah! y los ateos, si no creen en nada divino, al menos tienen la posibilidad  de creer en si mismos, pero eso es otra discusión.

La fe, nace de una necesidad humana de creer, cuando ya no tenemos más fuerza ni confianza en nosotros mismos. Por eso, no es de extrañar que las plegarias con mayor sentimiento nazcan en situaciones difíciles, en terremotos, en velorios, o en medio de la soledad extrema.

Las plegarias, para mí reflejan un sentido profundo de introspección, de aceptar que existen cosas inexplicables, de sentirse pequeño ante un universo que está repleto de maravillas y que apenas comenzamos a entender. la ciencia, en cierto sentido se parece a las plegarias, que nacen de la suposición el asombro y la necesidad de cambiar una situación inicial.

A veces creer en algo, alguien o en nosotros es también una especie paliativo, además uno muy bonito, que nos sirve para reprogramar el cerebro y ponerlo a funcionar cuando todo parece perdido. También nos ayuda a retomar la fuerza cuando sabemos que no hay esperanza, no importa si ya sabemos que todo se va a la….. porra. Así mismo, considero que tener fe en algo es una manera de decir que no nos vamos a acobardar ante nuestro propio encierro mental.

No vengo a evangelizar a nadie. Sinceramente opino que esa capacidad de creer en algo, íntimo y personal, despertarse con un propósito y erigir  un sistema de valores que se transmite de generación en generación como los cuentos y las historias de las abuelitas es maravilloso.

Lo que sí me parece mal, es que no asumamos con responsabilidad  los actos de fé, que los confundamos con fanatismo  o que excusemos las malas acciones o los comportamientos poco humanos en nombre de la religión, pues cada uno de nosotros, tiene la responsabilidad sobre sus actos.  Nuestras manos, pies y músculos se mueven , generalmente por que se lo ordenamos.

Así que culpar a cualquier deidad de nuestra debilidad o nuestra falta de amor por la humanidad es un desperdicio de tiempo, nosotros podemos elegir la religión, podemos elegir nuestras preferencias sociales, inclusive podemos elegir lo que guardamos en nuestro corazón y mente, además de la forma en que lo hacemos.

Por otra parte, conozco personas de diferentes religiones y debo decir que de lo poco que  he visto  hay varias que  invitan al respeto por el otro cancelando algunos discursos maleinterpretables en la época actual (Por que seamos sinceros, hasta la religión tiene que adaptarse al cambio), entonces... se trata de creer en algo para mejorar la  humanidad

Seamos conscientes, el lío no es lo que creemos sino cómo lo creemos.

sábado, 29 de abril de 2017

Así es ir en mototaxi bogotano.

Después de contar 8 taxis llenos y ningún bus en la calle 100 miro a lado y lado, como quien busca que de la nada un ovni me traslade a un lugar de manera urgente. Un tipo vestido con mameluco negro y casco de moto se acerca... me va dando la pálida.

-Monita - Señala el logo del mameluco,  dice conductor designado y alguna cosa de confianza que no recuerdo bien... Lo leo,  miro a lado y lado. - Monita, lleva como media hora parada en la esquina. Soy mototaxista ¿Necesita transporte? - Hasta hace dos minutos no sabía que ese negocio existía en Bogotá. Sigo la búsqueda con ojos de perro hambriento, todos van llenos.

-- Está bien, ¿Cuánto me cobra hasta la 73? le advierto que me dan miedo las motos.
- Tranqui, monita, que si se agarra conmigo va segura.

Me pongo un casco gigante y negro que parece de power ranger, con una viscera que me hace doblar el cuello de forma extraña. Le pregunto donde pongo los pies por que no  puedo verlos, me dice que sobre los topecitos azules... palpo con las suelas de los zapatos lo que puedo y encuentro algo que asumo debe ser ese lugar.

 Agrarro al tipo como un oso perezoso,  pero con toda mi fuerza, el mototaxista intenta respirar para darme el mensaje de que lo aprieto muy fuerte. El animalito motorizado ruge.... RUUUUNN RUUUNNN.... El tráfico está estancado pero salimos entre un par de carros plateados y una camioneta blanca. Miro a lado y lado  ahora sé como se sienten los mensajeros de la surtidora de aves.

Medio minuto después estamos esquivando buses azules, carros rojos, blancos, el tipo va rápido. Me vibran la cola, la entrepierna, las piernas, la panza y otras cuantas vísceras. Entre semáforos es imposible no hacerse consciente de lo contaminado que está el aire en las calles citadinas y lo estrechos que son los espacios entre carros.

Los escritores deben salir de su zona de comfort... los escritores deben salir de su zona de confort, me repito mentalmente. Le digo al mototaxista que no hay tanto afán, aunque es mentira. Él vuelve a respirar, fuerte para que note que lo estoy asfixiando y le baja un poco a la velocidad. 

-¿Preciosa y por que le tienes miedo  a las motos? -  prefiero no contarle que ví como aplastaban a un mototaxista  cual cucaracha contra un camión de acarreos y opto por mi otra versión light. 

-- Es que cuando tenía como 12 años en un paseo a SantaMarta me monté en una y me quemé con el exhosto, menos mal mi madre no se dió cuenta.

-Huyyy, eso sí que duele como un pu-as, entonces ¿Nunca aprendió a manejar moto?

Dos conductores pitan y  se lanzan hijuepuntazos. 

-- no--

El mototaxista ríe.

Me relajo un poco, me siento como Amelie de Montmairtre, con un casco más feo, y sin Nino Quicampoix  de piloto. Mi cabello ondea en el viento; que bonita es Bogotá. ¡Mier.... un hueco! frenamos en seco,  saltamos, creo que se me reacomodaron los riñones. 

- Tranquila preciosa... que ya casi llegamos... el tipo hace una U entre todos los carros que no se mueven,  me habla de la aplicación de transporte para la que trabaja, me pasa su celular me dice que si quiere le cacharree. No lo recibo y lo agarro más fuerte, él toma aire; sube la calle a toda, gira a la derecha, llegamos a la séptima con 73.

Me bajo de la moto, me quito el casco y quedo con el pelo como las plumas del pájaro loco, le paso el billete, me dice que le faltan 200 para las vueltas, le digo que se quede con el billete.

Apenas pongo los pies en el suelo y comienzo a caminar noto que tengo las manos muy sucias, y el olor del polvo en la nariz, pero la bolsa sigue intacta, todavía me vibran las nalgas y las piernas.

Me repito  de nuevo: los escritores deben salir de su zona de confort, los escritores deben salir de su zona de confort.



jueves, 27 de abril de 2017

Feministas, feminazis y femitontas.

Desde pequeña me educaron para ser una “buena mujer”, crecí en colegio de monjas, estudié en universidad de curas y trabajé un par de veces con niños... Me enseñaron un montón de estereotipos y los aprendí, no para encarnarlos en mi ser, sino para observarlos.

Me enseñaron, que tenía que ser mesurada, verme bonita, cuidar mi lenguaje, tener cuidado con las malas personas. Me dijeron como patinar, lavar loza, usar tacones, cuestionar la ciencia y la religión, ponerme una toalla higiénica, trenzarme el pelo, pintarme las uñas, orientarme viendo Monserrate, dar una patada, calcular la capacidad pulmonar de una persona mediante ecuaciones, medir el pulso y porque no… cómo escribir (De todo eso, me quedé con lo último, a medias) .

Nunca me dijeron que no escribiera de sexo, ni de política, ni de religión, esos vetos me los puse yo sola, cuando noté que cada vez que se me resbalaba una opinión frente a estos temas era catalogada como feminista, feminazi, o femitonta… porque ¡Claro, las puchecas, que tengo muy bien puestas gracias a mi madre!  me dan un femi prefijo... El sufijo tiende a depender de mi interlocutor.

Tampoco me dijeron que en carreras como la mía ( periodista) a veces lo que se dice es la mitad de lo que se calla, ni que una mujer inteligente a veces sonríe y se hace la pelota eso lo aprendí a punta de metidas de pata.

Hace menos de un mes un hombre con educación universitaria me dijo que nosotras estábamos hechas anatómicamente para la cocina. Le pregunté si las dos bolas de grasa que ostentaba en el pecho me hacían agarrar mejor el trapero, tragó saliva y me dijo: a ver… me explico mejor, nosotros estamos hechos para cazar, ustedes para cuidar. 

No lo culpo, muchos de los hombres que conozco crecieron con esa idea, no les dijeron que también nacieron para cuidar, no solo a sus mujeres sino a la humanidad entera, a otros les enseñaron  que ser machos es resolver las cosas a puños para romperse el cuerpo y no el alma como nos pasa a nosotras. Esos últimos son los que muchas veces me han llamado feminista, feminazi y femitonta. (Perdonen por generalizar, pero sí, que viva la subjetividad)

Feminista porque hubo un tiempo a eso de los 19 en que no usé brassier y un par de amigos creyeron que era una protesta contra el orden patriarcal, y sí ,era una posición personal, pero no contra los hombres ni el orden social, sino a favor de la comodidad y la belleza libre.

Feminazi, por que contrario a lo que muchos piensan odio lavar platos y recoger desorden, en especial si es de alguien que no es capaz de decirme gracias. Femintonta “ por no aprovechar los papayazos” cuando un tipo me quiere invitar hasta el cielo y más allá  y me quedo  con mi novio eterno o cuando digo que a veces la idea la guerra me aterra.

Me enseñaron, que tenía que ser mesurada, pero no suelo serlo con mis opiniones; verme bonita , aunque me siento divina despeinada. Cuidar mi lenguaje y lo acaricio cada vez que puedo, hasta que me pego en la punta del dedito y lanzo un sonoro hijuepuntazo…

y  aunque no me declaro feminista, ni machista, ni ninguna de esas vainas... solo puedo decir una cosa.

Lo mejor de todo lo que me enseñaron fue, que al momento de ponerme en los zapatos del otro, el género y el sexo no importan tanto como parece, todos debemos tener cuidado con las malas personas: Los extremistas que maltratan a los demás por opinar diferente, que juzgan por las rarezas, capaces de  encarcelar a otros o a sí mismos en un cliché, que creen en la existencia de personas netamente feminazis o femitontas.

jueves, 9 de febrero de 2017

Decálogo para ahuyentar a un amante de las letras


Si usted sale con una persona que ama escribir o leer considere seriamente esta lista con algunos de los comportamientos susceptibles de provocar que un escritor salga despavorido de su lado:

1) Hable en tono filosófico de todo, recite una lista de los mil libros que ha leído y desprecie cualquier curiosidad intelectual en terrenos diferentes a las ciencias sociales o el lenguaje.

2) Si puede utilice un estilo meditabundo y ensimismado en sus conversaciones; como si fuera una persona que no tiene ningún interés terrenal, profundamente decepcionada de todo y todos. Despotrique sin piedad sobre gente relevante en el ámbito político religioso y económico durante la primera cita.


3) Llévelo/a solamente a tomar trago y bares medio hippies… olvídese del cine, el deporte y todo lo que no implique un aire de intelectualismo barato y rebelde. Recuerde que por ser escritores somos un cliché viviente: Bohemios, amantes del vino, rumbero, nos alimentamos de sexo, poesía de la vida y una que otra bocanada de aire.  Porque eso sí ¡A los escritores nunca nos da hambre y menos ganas de perro caliente!

4) Dígale al susodicho/a que escribir es solo un pasatiempo, que no hay necesidad de estudiar, que su oficio no tiene ninguna relevancia social y que cualquiera puede hacerlo bien.

5) Recurra a Táctica y estrategia de Benedetti, el Poema 20 de Neruda o el Nocturno  de José asunción Silva como método de conquista.  Si puede leerlo con aire lastimero, torciendo los ojos como si se le fuera la vida mejor.

6) Hágale cartas en las que utilice angliscismos y frases de cajón para cualquier cosa que se pueda decir fácilmente en español: Eres full cute, no cambies never XOXO, son las mejores líneas para lograr que un escritor se evapore.

7) Coméntele que no va a leer el libro que le recomendó porque ya vio la película o que no va a ver la película porque ya se leyó el libro.

8) Responda los chats únicamente con monosílabos, Ja ja ja, emoticones y gifs.

9) Termine todas las conjugaciones del pasado en segunda persona singular con ES: dijistes, hicistes, trajistes, dejastes, recuerde que a los escritores les fascinan los ejemplos vivos de la flexibilidad de la lengua y usted tiene muy bien ejercitado ese músculo.

10) Cuando le pida que le escriba algo bonito copie y pegue mensajes cortos de cadenas de internet o dígale que encontró la meca de la poesía auditiva y póngale una canción de Arjona.

sábado, 28 de enero de 2017

Cinco cosas pequeñas para iniciar nuestro día con la mejor energía del mundo

1) Saludar  de manera cortés.

Un buenos días y una sonrisa sincera pueden alegrarle la mañana a cualquiera.

2) Darle un abrazo a nuestra familia o compañeros antes de salir de casa.

La vida es   muy corta para andar ahorrando abrazos o para  dejar de decirle a las personas al rededor cuánto las queremos. Además los abrazos nos ayudan a generar liberación de oxitocina, una hormona relacionada con el manejo de la presión sanguínea en casos de estrés. ( ver artículo, en inglés)

3) Decir por favor y gracias.

Suena algo básico y obvio pero no lo es, existen muchas personas que van por la vida pidiendo las cosas como si los demás tuvieran que cumplir sus órdenes. Al decir por favor y gracias le estamos diciendo a la otra persona que apreciamos su ayuda y valoramos su opinión, se trata de dos palabras muy cotidianas que no solemos tomar en serio.

4) Cantar, silbar o escuchar música mientras estamos en plena ducha. 

No importa si tienes voz de sirena o aullas como un Huskee, la gracia es sacar la estrella de rock que llevamos dentro, al fin y al cabo nadie nos está mirando, no solo hay que limpiar el cuerpo, también la mente y cualquiera de estas tres actividades son muy relajantes.

5) Comer algo pequeño con otra persona.

Puede ser un bocado que traigas de casa, un café, una galleta o cualquier cosa que puedas compartir. Al comer junto a alguien estás cuidando de esa persona y de ti mismo. Comer con compañía suele ser muy agradable y permite entablar conversaciones cortas que no van a ocurrir en plan de trabajo o estudio.

jueves, 26 de enero de 2017

Tres pasos para enfrentar la tristeza

Este post lo hago con mucho cariño por que en esta semana he hablado con varias personas que me dicen que se sienten tristes, sin embargo, advierto que no soy psicóloga ni psiquiatra, estoy aprendiendo a vivir como todos los seres humanos.

Para todas ellos decidí compartir estos pasos simples que me  han ayudado a mejorar mi estado de ánimo cuando parece que los ojos se quieren convertir en la orilla del mar.

1) Preguntar como un loco y buscar respuestas en el interior, no en los demás.

para entender y asimilar la propia tristeza es necesario reconocerla, aceptarla y buscar entenderla, así podremos usar esos bajonazos emocionales de la manera adecuada para transformarlos en algo sanador, como arte, por ejemplo.


2) Hablar con la tristeza:

Suena loco, pero cada tristeza sentimos es una alerta del cuerpo, la mente y si se quiere comprender de otra manera también del alma. Las lágrimas o el mal llamado nudo en la garganta siempre tienen algo que decirnos; a veces se trata de carencias, excesos mal encaminados,  inclusive puede ser nuestro cuerpo avisándonos que necesita más atención.

Hay que escuchar a nuestra tristeza y entender de donde viene para saber hacia dónde debemos ir para buscar respuestas; se puede preguntar: ¡Oye tristeza! ¿Qué mensaje o enseñanza tienes para mí?

Hay que hacerle a la tristeza 5 preguntas:

¿Qué es eso que siento? (A veces confundimos muchos sentimientos como la melancolía, la nostalgia, el aburrimiento e inclusive la rabia)

¿Por qué estoy triste?: aquí no se vale echarle la culpa al otro, inclusive en los duelos la tristeza está ligada con nuestra manera de asimilar cada momento, hay tristezas que sí valen la pena y otras que no, es necesario sentarse a pensar si la situación en que estamos realmente merece que gastemos nuestra tristeza en ella y nuestra energía en ella.

Si no es así, es necesario que nos preguntemos ¿Por qué permito que esto me ponga triste? lo mejor que podemos hacer es buscar soluciones y alternativas en vez de culpables.

¿Dónde siento la tristeza?
Hay que saber diferenciar esas partes del cuerpo o del ambiente en donde se siente la tristeza. no todos la vivimos igual.

Hay personas que somatizan con gastritis por que se tragan el dolor, otras comen en exceso para llenar vacío o acumulan cosas. Algunos sienten un gran peso en la espalda por que sienten que cargan con más de lo que pueden, otros pierden la noción de lo que los rodea... En fin.si podemos identificar nuestra tristeza en un lugar físico tenemos más pistas para vencerla y no caer en comportamientos nocivos afectando lugares determinados de nuestro cuerpo o poniéndola en objetos.

¿Cómo puedo remediar mi tristeza?:

No se trata de soluciones mágicas, sino de tomar acciones personales así sean pequeñas: sonreír frente a un espejo,  arreglarnos con ropa que casi nunca usemos, dar una caminata por un parque, escribir, dibujar, hacer ejercicio,  buscar un café que no conozcamos, charlar con alguien, el caso es no quedarnos quietos y transformar esa sensación. Por ejemplo: si sientes que los ojos te duelen puedes hacerte un masaje o lavarte la cara con agua. Si sientes que el pecho se te cierrapuedes recostarte en algún lugar cómodo y respirar profundo.

Si es una tristeza de las que no te dejan mover (que existen) ducharse, meditar y dormir un rato es una buena opción.


3) Recordar que es normal sentirse triste alguna vez en la vida (No todas).

Entender que los momentos difíciles son algo pasajero pasajero, y forman parte de un encuentro muy personal que está allí para enseñarnos. A veces puede que en el futuro hasta te rías de lo que piensas mientras estás triste.

Si nada funciona: crea una lista de mùsica feliz para emergencias: deben ser canciones que tengan mensajes alegres, si quieres añadirle algo màs compra chocolate, fruta o cualquier cosa que relaciones con un instante muy alegre en tu niñez o en tu vida y respira un poco, recuerda que la solución depende de tí.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Como deja la mesa y el plato, tiene el corazón

Ir a plazoletas de comida en centros comerciales es un espectáculo; la gente corre afanada formando filas como de hormigas que cargan sus propias moronas, se liberan competencias visuales entre personas de todas las edades y caminatas cuasi olímpicas solo para ocupar un puesto. Lo más inquietante sucede cuando la comida se ha terminado, el estómago está satisfecho y las personas pueden pensar con claridad. Es en este momento del abandono de la mesa donde se pueden encontrar tres tipos de individuos:

1) Los que dejan absolutamente todo desordenado, con un reguero terrible y argumentan que no recogen ni organizan nada pues “por eso les pagan"  a las personas que tienen que recoger los sobrantes (muchas veces revueltos, con babas y manoseados) inclusive ponen la servilleta arrugada encima para terminar de decorar.

2) Las personas que no botan nada a la caneca, pero tratan de organizar lo mejor que pueden la bandeja el plato y los cubiertos, eso sí, los ponen en cruz o en paralelo para demostrar su opinión frente a la comida. Tampoco botan su propia basura por que les da asco.

3) Los que recogen lo que pueden, botan los sobrantes a la caneca y procuran dejar limpio el sitio donde comieron, sabiendo que otra persona espera para sentarse en este mismo puesto.

Siempre he pensado, que como uno deja la mesa y el plato tiene el corazón.

Las personas tipo uno, seguramente no se fijan en lo duro que trabajan quienes limpian y organizan las plazoletas de comida (muchas veces por un salario mínimo), no se detienen a mirar la resignación con la que algunos empleados empujan el carrito  con desperdicios y bandejas o la cantidad de tiempo que deben aguantar recogiendo y oliendo residuos ajenos.

Las personas número dos, suelen ser sujetos pudorosos, que, si tienen asco de sus propios deshechos y de tocar las canecas, pero no imaginan el nivel de necesidad que debe tener alguien para desempeñar este trabajo.

La gente tipo número tres puede ser de otros tres subtipos:
Los que tienen un pequeño trastorno obsesivo con la limpieza. Aquellos que levantan sus residuos alimenticios de manera aprendida, mecánica o aquellos que sienten algo de compasión por el que limpia las plazoletas.

Sea cual sea el caso, los invito a ser del tipo tres, no es un trabajo fácil para los empleados, si ayudáramos un poco a estas personas agilizaríamos el cambio de mesa, evitaríamos un montón de desorden y podríamos ahorrar tiempo  y disgustos tanto para nosotros, como para ellos.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Internet + rabia contenida = muchos clicks

El velo del anonimato cubre todo tipo de odios: políticos,artísticos, de raza, sexo, credo, religión, comida…. Odios al fin y al cabo que a la larga son pataletas de niño malcriado.  A los internautas nos encanta desfogarnos y ser polares, odiar o amar de manera desaforada.

Si nos ponemos a examinar cuidadosamente los comentarios en foros y páginas de noticias abundan las personas que incitan a la violencia directa o indirecta, que llaman a un desconocido (reemplace este espacio con el madrazo que más le guste) que se juran cultos o tolerantes y de mente abierta en su cruzada por insultar a otros.

Y es que la rabia contenida en las redes genera clicks ¡hasta dinero! levantar un tierrero o tirar la piedra y salir corriendo parece ser un elemento unificador de la fama en internet. Esto sucede por que estar favor o en contra nos hace sentir que somos parte de una comunidad, que no estamos tan solos. 

La parcialización en las opiniones políticas, religiosas y nacionalistas por ejemplo, pueden llevar a manifestaciones realmente graves, en la vida real y en todos los ámbitos de la cotidianidad. Suceden cosas ilógicas. Hay gente que se mata por un pedazo de tierra, debido a que durante años ha configurado un odio visceral o una idolatría en la mayoría de las instituciones como el estado o la iglesia.

Deseamos algo que adorar, necesitamos dioses y antagonismos.

Recordemos que no somos más de mente abierta o más tolerantes por llamar al otro triple catre hijue$%&& ni al mentarle la tatarabuela al del lado, no podemos pontificar sobre igualdad, derechos o educación si no nos revisamos antes a nosotros mismos. Las palabras en la web también hablan de nuestros actos, rituales y secretos, la mayoría de veces desde nuestros juicios, que si bien son respetables son solo eso, juicios.

viernes, 7 de octubre de 2016

Remendar el país del sangrado corazón

Después de esta semana tan loca para Colombia siento necesario pronunciarme, es interesante ver como pasamos del anhelo de paz, a la desesperanza, de la desesperanza a la incertidumbre, luego a la euforia, a la resignación y regresamos a la esperanza. Nuestro país es tan voluble como una mujer en “esos días”.
Nos debatimos eternamente entre tener el corazón sangrado y jurarnos el país del sagrado corazón, somos un país dividido que necesita mesías, necesita milagros para creer estamos tan apaleados que nos cuesta entender que todos buscamos lo mismo, aun cuando se nos hincha el pecho de amor y alegría. Otras veces, que deberían ser menos, callamos por miedo, un miedo estúpido a soñar que no nos ha aportado nada.
Durante esta semana he visto el poder de la ilusión y el de la tristeza, los dos igualmente arrolladores, ambos movilizantes, motores sociales que me hacían sentir miedo de una segunda ola de violencia partidista. 
Los del sí destrozados, los del no confundidos, ambos bandos con la misma necesidad: un país nuevo, en el que el cual el dolor no sea el pan de cada día. En cambio, encontraba una lucha política por apoyar a tal o cual candidato, como si se tratara de las elecciones y no de un futuro inmediato que nos concierne, nos persigue y parece engullir el presente mediante la incertidumbre.
Lo único que quiero decir es esto: sí podemos llegar a convivir tranquilamente, solo es cuestión de respetar al otro de mirarlo como humano de entender que tiene una historia, un dolor y una posición personal que lo aleja de mí y hace posible enriquecer la sociedad.

La libertad personal es un derecho , pero entender la libertad de otro debería ser un deber, eso es algo que no hemos logrado asimilar adecuadamente, entender la diferencia, pedir perdón, perdonar, abrazar al que no entiendo.
Creo con el corazón que este país no está solo en manos de los jóvenes, sino de todos. Si usted tiene la posibilidad de generar un cambio en pro de la educación, de la salud, del diálogo respetuoso hágalo, independientemente de su voto o su filiación política. Si usted tiene la posibilidad de hacer un mejor país, acoger a alguien bajo su sombrilla , ceder un puesto en el bus, sonreír y decir hola en la calle, no se cohíba, porque este no tiene que seguir siendo el país de la papaya puesta y partida, el del más vivo o el que se cola.
En la posibilidad de actuar desde lo mínimo se construye una mejor Colombia, este país tiene muchas posibilidades, miles en cada persona, reconstruyámoslo, todos juntos, que no sea solo el Gobierno, que no sea solo el otro, remendémonos el alma, respiremos un poquito y apuntemos a mejorarlo todo a remendar el sangrado corazón poniendo un poquito del nuestro.
Este post también forma parte de mi colaboración con sinombligo project

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tres cosas que aprendí esta semana

1) Dejar el miedo o la pereza a iniciar.

¿Les ha pasado que quieren comenzar un proyecto y lo aplazan y lo aplazan y lo aplazan? Bueno a mí sí, estaba convencidísima de que nadie me iba a seguir la cuerda en las cosas que sueño, pero resulta que hay muchas personas que piensan lo mismo, que luchan por ello y que se unirían a tu causa, solo se trata de ser consecuentes y seguir perseverando.

2) Entender que la belleza es subjetiva y la mayoría de personas tiene gustos diferentes.

Es genial que no todos veamos a las personas de la misma manera, existen cientos de cánones, muchos cálculos de proporción y una inconstante búsqueda por alcanzar parámetros que no van a permanecer iguales todo el tiempo. La belleza es una aspiración para las mujeres y una fuente de inspiración para medio planeta, por eso no siento que sea lógico enmarcarla de manera estricta, la belleza está en todo y en todos, siempre de formas diferentes, debemos aprender a aceptarlo en vez de quemarnos las pestañas tratando de encajar.

3) Necesitamos algo en lo que creer.

Aquí más de uno va a abrir los ojotes, pero he llegado a esa conclusión. Esta semana ha sido un proceso constante de reconocimiento y cambio por y para mí, he llegado a pensar que necesitamos algo de qué sostenernos cuando no nos sentimos suficientes o cuando estamos repletos de alegría. Siento, que la necesidad humana de creer es hermosa, porque nos ayuda a sacar fuerzas en momentos insospechados. Hay gente que cree en Dios, en la ciencia, en sí mismos o en agüeros.
El plus del asunto está en enfocar las creencias hacia un norte que beneficie a la humanidad y en respetar a los demás.

Bono: cada día se aprende algo, solo hay que estar atentos.

jueves, 11 de agosto de 2016

Hablar de amor con amor


En el 2014 hacía mi tesis sobre el acoso escolar en Colombia, hablé con muchos niños, a la larga no escribí el nombre de ninguno pero hubo 3 charlas que se me quedaron en la memoria.

Él tenía 11 años, estaba en cuarto grado, se acercó corriendo después de la charla y me tocó la espalda.

- Profe, es que yo quería hablarle ¿puedo?

Nos sentamos durante el recreo en un rincón de la cancha, él me contó que había intentado "botarse desde el salón del cuarto piso en su colegio porque siempre estaba triste", pero la profesora de español lo había detenido. Me contó también que no entendía por que lo odiaban, ni la manera en que lo gritaban por no hablar casi, por ser más sensible que sus compañeritos y por otras cosas.

- ¿Y qué te dicen, si quieres contarme?
- Me dicen que soy…Que soy… Es que es una grosería…

Los ojos oscuros retenían las lágrimas, se estaba poniendo rojo, apretando los párpados, miré el saco azul y el pantalón gris para que no se diera cuenta de que ya lo había notado. Le dije que hablara con confianza, que no le iba a contar nada a nadie.

- Me dicen que soy …- (Se acercó y me susurró en la oreja) - me dicen que soy gay.- entonces sentí la lágrima que me empapó a mí también la mejilla.

- y eso que tiene de malo, ¿Eres gay?
- No sé…

Él me contaba que los niños del salón jugaban a golpearse en “un juego que se llamaba azorar” que le pegaban “muy duro” y lo gritaban por que no daba puños iguales de fuertes, por que siempre estaba al fondo con el mejor amigo, que lo miraba y le hacía señas de que fuera a a pasar el recreo a su lado.

Esa vez solo pude decirle que él tenía derecho de decidir a quien querer, que solo él podía saber como hacerlo sin importar si se trataba de hombres o mujeres. Que no se preocupara y que gay no era una grosería.

Me abrazó, me dejó empapada de mocos y lágrimas, pero me dijo “gracias profe”  y aunque no soy profesora, eso no se me va a olvidar.

La grosería para mí, era darme cuenta que esas cosas aún ocurren en los colegios (esta era una institución oficial no católica), que utilicemos excusas como la Biblia (donde dicen que debemos amarnos unos a otros) para fomentar rechazo social, pero sobre todo  lo más insultante para mí fue notar que una de las cosas que nos queda más difícil en el país del sagrado corazón es hablar del amor con todo el amor que podemos tener en nuestra alma.

lunes, 18 de julio de 2016

Quejas de un amigo heterosexual

“ Es que cuando uno se porta todo bonito ustedes le salen a uno con un chorro de babas”

Hace poco hablaba con un amigo, me contaba que estaba harto de ser de malas con las mujeres. Desde el punto de vista femenino y de las pocas veces que lo he escuchado estar de malas con las chicas significa  3 cosas:

1) La que de verdad le gusta nunca le pone atención.
2) La que está intensa y lo idolatra es esa de la que se escondería en una alcantarilla.
3) Esa que lo enciende de pies a … cabecita, no le quiere dar cama.

Pero ayer el asunto era otro, lo habían dejado tan plantado como cactus de oficina en sábado por la tarde.

La charla fue más o menos así:

Él:   Ayer ella me dijo que no podía venir temprano, luego por la tarde  me salió con una excusa  de que a (su nombre será pepito por pura educación)  le dió un patatuz  y por la noche en el estado de Facebook preguntaba si alguien quería ir a ( Inserte nombre de discoteca electrónica famosa). ¡Tiene mucho ....! Yo todo bonito, esperándola. ¡Es que cuando uno se porta todo bonito ustedes le salen a uno con un chorro de babas! 

Mentalmente iba pensando y ¡Dale de nuevo que por pecadoras pagan justas!

Es que no lo vemos, pero los hombres tienden a sufrir en silencio, cuando se desmoronan se tragan el nudo en la garganta y se toman una cerveza para que las lágrimas no salgan sino entren y uno se los encuentra llamando borrachos a media noche y cantando Alex Ubago, Santiago cruz, o cualquier cosa cortavenas. 

Yo:eso debe ser karma, seguro le hiciste mucho daño a tu primera novia y por eso el universo lo está cobrando...

Don malquerido solo pudo mirarme y torcer los ojos.

La verdad me divertía, pero me dejó pensando. Tengo varios amigos que me han dado la misma queja “ es que cuando uno es bonito con las mujeres , ustedes son una mier**” lo más triste no es eso, sino que he escuchado a varias amigas decir la contraparte de la queja masculina “ay.... es que no sé porque siempre me meto con unos tipos que son una mier**”

¿Será que la vida tiene un sentido del humor muy cruel y le da pan al que no tiene dientes o la gente simplemente no es capaz de ver más allá de lo obvio y darle una oportunidad al que no está tan  guapo/a pero que sí los ama?

Quisiera escuchar quejas de hombres, no porque desee que los hagan sufrir, sino porque es bueno saber que de vez en cuando ellos también se arreglan, se afeitan, se ponen el perfumito y algo les duele cuando los dejan como cactus de oficina.

Me encantaría averiguar cuales son las quejas amorosas de los hombres para comprobar que ellos también tienen derecho a sentirse frágiles cuando les pisotean el ego, para entender las cosas que les lastiman como a nosotras. Quiero oír las quejas de los hombres porque ellos tienden a sufrir en silencio y escuchar todo tipo de insultos idiotas como el clásico “ ay no sea tan niña” que me hace a mí torcer los ojos.

Chicas, no sean bobas y aprovechen  esos que son  "todos bonitos, pero quieren como hermanos” no es que sean Gu***vones , ni marranos, son hombres  hechos y derechos que entienden el valor de una mujer, ese que aveces nisiquiera nosotras comprendemos por que estamos abarrotadas de convenciones estúpidas trazadas en el cuerpo.

A veces necesitamos una sacudida por que nos cuesta mucho entender esos actos pequeños de amor que salen desde los poros. ¡Es que para amar también se necesita cerebro!

jueves, 30 de junio de 2016

Hablemos de menarquias

Hace algún tiempo, una amiga me contó que cuando le llegó la menstruación por primera vez creyó que se estaba desangrando,tenía apenas 12 años y la mamá le había hablado poco del asunto. Otra vez día en mi casa, una chica de 13 años manchó el pantalón, una silla de mi comedor y se escondió en el baño.

En mi caso fue justo antes de cumplir los 12 en un paseo familiar, entré al baño y mis pantys estaban hechos un desastre, recuerdo que me encerré y no quería salir, primero no estaba preparada, segundo nadie me habló de los cólicos y tercero las toallas promocionales que daban en el colegio eran eso, toallas para vender la marca, no talleres ni charlas a corazón abierto.

El asunto de las toallas higiénicas o los tampones no es un tabú, lo promocionan con bombos y platillos en la tv, con chicas lindas que bailan en vestidos blancos, primeros planos de traseros de jean con animaciones en flash que dicen que la regla no te puede arruinar un día y que tienes que disfrutar de tu feminidad.

Pero la realidad es diferente la primera menstruación cae como un balde de agua fría, de un momento a otro te sueltan que "ya eres mujer" y te felicitan (como si antes del primer reguero rojo no lo fueras) quedas confundida, manchada y pensando que lo que viene es una &%$"#.

Recuerdo que le quise esconder la primera regla a mi madre, por que me daba pena hablar de eso,en mi hermoso colegio de monjas, se regalaban toallas higiénicas y se hablaba sobre la regla, de una manera muy light. 

Aun veo que sucede lo mismo con varias niñas que conozco nadie te explica que lso colicos son producto del desgarramiento del endometrio, ni lo que es la ovulación o para qué rayos sirve, no ten enseñan a contar los días y entender las ventanas de oportunidad para embarazo cuando eres pequeña, por que la regla aparentemente solo es un reguero de sangre que ocurre cada mes y pasa por que " ya eres una mujercita".

Creo que allí en el diálogo durante la niñez (no en plena pubertad) y en la repetición del mismo desde el consejo son el corazón abierto  en la casa está la clave para evitar muchos embarazos y abortos no deseados.  

jueves, 21 de abril de 2016

El peso de una cosmetiquera

Hasta hoy, jamás había entendido el peso  que tienen las cosas que cargamos dentro del bolso o la maleta, llevamos a la hermana mayor de la cartuchera y a la prima del neceser con nosotras:la cosmetiquera,  casi siempre está llena de chucherías o es como Narnia un mundo oscuro y desconocido para la mayoría de los hombres heterosexuales, (aclaro por que hay Gays que me dan tres vueltas y un curso de maquillaje en dos minutos).

Cada cosmetiquera refleja un mundo diferente, allí encarcelamos de manera inconsciente nuestras fijaciones respecto a la belleza, depositamos lo que nos enmascara, que oculta nuestras inseguirdades y defectos, eso que por encima  parece superficial, pero en el interior hace parte de un proceso de querer ser una mejor persona para  nosotros y para los demás.

Cada chica tiene su obsesión; algunas adornan todo lo que miran cargan ejército de cosas para los ojos:  iluminadores, pestañina, encrespador, cuchara, cepillo para cejas, peinilla para pestañas, delineador líquido, delineadores de varios colores en lápices, corrector de ojeras, cremas antiarrugas , colirios, lágrimas artificiales y la lista podría seguir.

Otras tienen el kit dental más perfecto del mundo, un cepillo ninja que se dobla y desdobla, listerine, vaselina, manteca de cacao, brillos claros, oscuros, de tonos medios, rojo intenso, coloretes simples, scrubs que se asoman de manera tímida, más labiales en forma de lápiz que se convierten en rubor, brochas, brochitas y brochotas para pintarse los labios, para enmarcar la sonrisa o vestir las palabras.

Algunas tienen bloqueador solar, base, polvos,  crema para cara y para manos, desmaquillante, antibacterial, antibarritos,antiojeras, antiarrugas, antibrillo, antiedad y una colección de antis que parecen poesía inversa. no se quedan atrás los paños de arroz, el rubor, y una serie de elementos particulares para mejorar la piel, esconder las manchas, fingir que no tenemos poros,  acentuar y emparejar los colores que la vida nos ha dado, como si nuestra imperfección natural no fuera hermosa.

No quiero satanizar el uso de las cosmetiqueras, de hecho me parecen muy bonitas, solo pretendo expresar lo importantes que son en la vida de una chica, hacen parte de la feminidad, los colores que y protecciones que ponemos en nuestra cara para  cada batalla como los guerreros que se pintan la cara antes de combatir.

En estas mini carteritas sin asa también reposan nuestros dolores, pastillas anticólicos, depiladores y otros cuantos símbolos de la feminidad, tampones, toallas higiénicas, pruebas de los altibajos hormonales y personales mas íntimos que nos transforman y modifican desde lo más profundo  del significado de ser mujeres. 

Si usted quiere conocer a una chica, sin necesidad de vaciarle el bolso, o averiguar su vida entera pídale algo de la cosmetiquera, recuerde que el  peso de tantos productos no es peso muerto, y que puede ella no use ni la mitad de esas chucherías, fíjese en lo más gastado.

Entienda que al entrar en una cosmetiquera entra en las cosas que se aman y se odian, las necesidades que se dan por sentadas, en la vida misma, vea con cariño y cuidado los empaques, los olores, los colores,  no se apene por escudriñar, tal vez encuentre las vergüenzas personales que la dueña debe corregir en su cara y su forma de presentarse al mundo.

El peso de la cosmetiquera no es proporcional a la superficialidad de una chica, es relativo a su complejidad.

domingo, 20 de marzo de 2016

Idiomas con carga sentimental

Que Francia suene a película romántica, que Italia grite pasta, que Brasil ponga en la mente calor y cuerpos descubiertos, que Estados Unidos suene a goma de mascar y que Alemania suene a cerveza no son casualidades.

No, no me refiero a las costumbres sino al lenguaje.  

Cada palabra lleva detrás una carga sentimental, un dejo de la vida, un tono y una posición en la lengua que la diferencian de otras.

 Los franceses arrastran la R como si les pesara el final de los verbos; los italianos doblan consonantes queriendo que no se les escapen de la boca, los ingleses acortan todo en la búsqueda de tiempo que alcance para vivir y ponen apóstrofes para aminorar los procesos de negación.

Los brasileros dan musiquinha a cada frase cada vez que hablan, algo como una mini batucada, así sea un madrazo. Los alemanes son precisos; pegan recortan y hacen collages con las sílabas, las juntan para que no sientan frío.

Las palabras tienen cargas emocionales súper fuertes que dejamos pasar desapercibidas; ha de ser porque gran parte de nuestro lenguaje es corporal. Estamos tan acostumbrados a la presencia de las letras en la vida, que no nos fijamos en lo hermosas que son.

Amor en español y portugués suena a aroma, mora, ramo y roma, combinaciones más o menos tontas. El amor en portugués suena parecido, pero con instrumentos de fondo y una R sexy.

El amor en español lo conocemos, de a pocos, golpea la boca de manera fuerte, rápida, es una palabra que corta el viento y la vida poniendo una cicatriz honda en el papel. 

Amor en español se parece a morar en el corazón de otro. ( No sé si morar exista en portugués)

Amour en francés, en cambio, entra en los oídos de una manera, sutil, juguetona. La pronunciación recuerda las ondas del agua y el viento.

Amour, en francés, da para poemas, como un olor conocido que se queda flotando por ahí en cualquier lugar de la mente, lo dije antes, la R se arrastra con tendencia a desear la infinitud.

Amore, en cambio, se parece al amor en español, se atenúa la R con una E que la acompaña, se acerca más al verbo enamorar que a rememorar; suena a amarre, hacer un nudo con los sentimientos para que no se suelten, contención y fuerza en medio de este mundo loco.

Particularmente, love suena extraño, a velo algo que cubre y protege, del sol, del frío; a lugar personal e íntimo. También se oye como velar por el otro. A live que es vida cambiando la o por la i.

Aunque suene chistoso amor en inglés suena a bicicleta en francés que se dice vélo y no tiene nada que ver con toda la cháchara cursi que ustedes leen.

Ahora vamos con Liebe: el amor frío, blanco, que pesa, adormece y cubre las calles, un amor frágil, poderoso como la nieve, que se acerca más al love, que al amore, al amour. Una palabra curiosa a la que le falta una R para salir corriendo como liebre, Liebe es  curiosamente parecido a la palabra “llueve” que casi, casi tiene un halo de melancolía alrededor.

En fin, esto se está convirtiendo en algo demasiado extenso, solo quería ilustrar lo que siento acerca de la carga sentimental del lenguaje, decir que las palabras nos definen desde la intimidad;con una fuerza que atraviesa nuestra vida de manera casi imperceptible, formando parte fundamental de nuestro ser. 

Hoy solo paro de escribir, a regañadientes, porque tengo mucho que hacer. 

Feliz semana santa.

martes, 12 de enero de 2016

Apostarle a las cartas

El dicho reza que quien tiene mala suerte en el juego tiene fortuna en el amor, mis intentos de ocio lo demuestran,  no sé como se juega póker, ventiuna, escalerita y esas cosas de mesa que salvaban los viajes familiares noventeros de convertirse en los momentos más incómodos de la convivencia entre primos.

Por otra parte, debo decir que  he sido una mujer afortunada en el amor, conozco  gente bonita por dentro y por fuera (no me refiero precisamente al hígado), he tenido pocos enamoramientos, un amor de verdad y bastante cariño para dar, no me puedo quejar, sólo hay una cosa que lamento: en esta época la mayoría de gente ya no escribe cartas y menos a mano.

Las cartas de amor eran una apuesta dura y a veces dolorosa,  que una vez entregada pertenecía totalmente al otro.  No había backups para recordar una a una nuestras palabras, no estaban los emoticones,  ni chequeos dobles o las excusas de mensajes borrados.

El tiempo de entregarle la parrafada a mano al otro usualmente era algo bello y personal, exigía contacto humano o la valentía suficiente para poner el sobre o la hoja en la portería, la casa, el pupitre o el casillero de la persona que la recibía y una seria dosis de suerte para que llegara otra carta de regreso.

El proceso de escritura exigía tiempo de reflexión y sinceridad para  poner la mano en el papel y volcar el cerebro entero sobre una hoja en plan exorcismo sentimental. Teníamos derecho a ser cursis, utilizar palabras largas, a garabatear, se trataba de manifestaciones puras, nada de filtros ni autocensura para no ser “ boleta”.

Las cartas  daban indicios del estado de la persona que te  escribía, la alegría en los colores vivos y los muñequitos en los bordes. La dedicación en el título, el contenido y los pliegues. Recuerdo particularmente que mis amigas doblaban las cartas en forma de flecha, a veces también escribí y tuve cartas arrugadas con circulitos mínimos por rastros de lágrimas.

El papel  de las cartas tiene un encanto parecido al de los libros, daba pistas sobre la intención, las de amigos solían ser en papel bond u hojas de cuaderno; las de papel pergamino casi siempre elegantes ya veces repujadas llegaban en eventos especiales. Las de sobre solían venir de lejos y las notitas de salón, que eran títpicas.

¿Qué pasó con las cartas?

No es difícil adivinarlo, nos volvimos rapidez pura, escribimos todo el tiempo a través de medios digitales, necesitamos ahorrar papel y es más rápido enviar un e mail o un emoticon con corazoncitos.

La desaparición de las cartas en la vida común me recuerda lo rápido que la sociedad cambia y con ella nuestro corazón. Es apenas lógico que cambie la longitud de lo que escribimos, el ritmo de vida y por supuesto nuestra predisposición a contar lo que sentimos y dejarlo por escrito, pues una carta es un documento de constancia.

Aún amo las cartas, lo malo es que esos papelitos podían hacer el cuarto un auténtico reguero, por eso guardé varias en cajitas. De vez en cuando las saco y las leo, a veces me hace falta ver la letra del otro, un te quiero escrito sin la mediación de la pantalla digital.

Ver una carta vieja, de alguna u otra manera transporta y abre el alma de una de una forma diferente a releer un e-mail antiguo; encontrar una carta  hace pensar que todavía podemos apostarle sin miedo al amor.

miércoles, 6 de enero de 2016

5 Consejos pa` la tusa

1) Para un amor flash: La vida es corta y a veces los amores también, hay que aceptarlo y respirar.

Es necesario sentarse a pensar que  la fase idílica y de descubrimiento del cuerpo del otro es el inicio de un proceso de conocimiento y aceptación, no el amor real, al principio todo es fácil y está lleno de color rosa. No siempre ese “repapacito” tiene el cerebro más sexy para el nuestro.

2) Para un amor eterno que se rompió : Sí vas a volver a amar. 

Cuando una relación que duró mucho se se viene abajo creemos que el mundo entero también lo hace, es normal. La posibilidad de entregar cariño y amor a los otros hace parte de la naturaleza humana, está en nuestras hormonas, neuronas y configuraciones sociales (Salvo ciertos casos que son dignos de estudio científico y a veces legal). Así que no te preocupes.

3) Para las que se sienten solas es tiempo del mí mí mí:  Me arreglo para mí, busco mejorar mi vida y mí estabilidad personal está primero.

Puede que suene egocéntrico pero es práctico, si no tenemos amor propio y nuestra autoestima está patas arriba es poco probable que podamos darle un amor pleno y constructivo a otra persona.

Muchas veces no logramos entender que la soledad nos da tiempo para pensar, mimarnos, ejercitarnos y corregir las cosas que nos han hecho daño. La soledad es el principal aliado para buscar un tiempo de renovación y perdón hacia los otros e inclusive hacia nosotros mismos.

4) Para las que creen que no van a encontrar a nadie que las ame igual.

Vivimos en un mundo gigante y repleto de gente, en el  que por pura variación genética y ambiental existen muchos tipos de amor, sí es cierto, no vas a encontrar a nadie que te ame igual y eso es maravilloso. No podemos buscar amores iguales en corazones distintos, no es justo ni con los demás ni con nosotros  mismos.

Mientras estás sin pareja déjate querer de tus amigos, de tu familia, inclusive de los conocidos y los animales.  Valora ese cariño diferente y poco a poco llegará algo que se ajuste más a tu vida y tus sentimientos.

5) Dejar de jugar a las escondidas, el amor no es perfecto. 

Las personas con las que compartimos y amamos modifican de una manera casi imperceptible (a nivel personal) nuestros hábitos y forma de ser. Estas prácticas pueden hacerte una mejor persona o dañarte.

El amor más bonito es el que no exige escondernos del otro, el que da la oportunidad a las personas de valorarse con virtudes y defectos incluidos. El que no es plano, que sobrevive a los problemas y genera cambios positivos con la retroalimentación de los mismos.

Si tienes que esconderte y dejar de ser tú simplemente no es amor, el amor va en 2 direcciones hacia ti y hacia el otro, incluso en las parejas. Alguien que te ama tambièn te alienta a quererte.

Bono: No busques culpables.

Dedicarse a repartir culpas o encarar sufrimientos no va a solucionar nada, solo empeora las cosas, mirar al otro como el que te daña y te hiere al final de una relación o dedicarte a pensar que lo arruinaste todo, jamás va a hacer que las cosas mejoren solo poner un pinchazo tras otro en tu corazón.

Recuerda: En una relación siempre hay 2, en una ruptura hay 2 dolores, 2 maneras diferentes de ver el mundo, la culpa solo nos trae peso y no sirve de nada,el perdón en cambio trae paz y liviandad.

A veces toca secarse las lagrimitas, lamer los raspones y decirle al mundo: ¡prepárate porque me caí, me estoy levantando y voy por ti!.