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lunes, 10 de agosto de 2020

Aprender a caer sin gracia.

Embarrarla, equivocarse, meter la pata… hay muchas maneras de decir que hemos hecho algo mal, pero solo una para salir airosos de nuestros malos pasos, esta es: ser responsables, pedir perdón, aprender y tratar de no volver a repetir las situaciones que nos han puesto en problemas.

Hay personas que saben caer con gracia, tapan los errores con tierra, ponen pañitos de agua tibia, rompen un vidrio y esconden la piedra, pero esto no sirve de nada. Prueba de ello son las indignaciones políticas que pululan en las conversaciones espontáneas, los mares de lágrimas que se derraman en los bares y los baños universitarios por motivos de infidelidad. Los te lo dije de nuestra familia y porque no, hasta la cantidad de amistades que se destruyen por tonterías.

La mejor forma de aprender  a caer es sin gracia, afrontando nuestras fallas. sentir el golpe y levantarnos demuestra madurez y nos hace fuertes ante el rechazo y la rabia que podamos sentir frente a nuestros propios actos.  No es un misterio, sino una lección que la vida nos enseña a trompicones y es que cada caída es una oportunidad para entender que necesitamos mirar al frente en vez de estar pegados a expectativas bajas que nos arrastran contra el suelo.

Ahora,  no todo es tan terrible…los errores sirven para algo: crecer, hacerle frente al dolor y convertirnos en personas que quieren dar lo mejor de sí. Tomemos nota, cada malentendido, cada falla, cada caída  es una oportunidad para reconocer lo que nos hace falta y levantarnos.

Pedir excusas, pasar saliva y admitir nuestra culpa no siempre basta, pues como decía Mario Benedetti “El peor error del ser humano es intentar sacar de la cabeza aquello que no sale del corazón” Por eso, dejemos de pedir disculpas y dediquémonos a reparar los daños en un ejercicio de perdón propio y de los demás. Recordemos que muchos de los problemas humanos y heridas se quedan en el corazón y  solo después de mucho, mucho tiempo pasan a la cabeza y con ello al análisis personal.
 
Si hemos hablado con rabia y sin pensar, si hemos dejado que palabras dichas con rabia se nos claven en la conciencia, es hora de desenterrarlas y aprender a cuidar las heridas para que sanen solas, con tiempo o con esfuerzo, pero que sanen.

Aprendamos a caer sin gracia y embarrémonos de experiencia, de nada sirve levantarnos majestuosamente si hemos dejado a otros en el suelo.

miércoles, 9 de enero de 2019

Cumple tus propósitos de año nuevo, no más mentiras

Apenas suenan las doce campanadas que separan un año del otro sentimos que una energía renovadora invade nuestro cuerpo. Nos planteamos un montón de propósitos: que sí nos vamos a poner en contacto con nuestra espiritualidad, que vamos a ahorrar mejor, hacer ejercicio, tomar ese curso, emprender ese negocio y tomar un avión para tener ese viaje soñado. Y puff, en marzo ya se nos ha olvidado la mitad.

Ya lo decían las abuelas… el que mucho abarca poco aprieta.

Por eso quiero ayudar con sus propósitos de año nuevo, para que este año no nos digamos mentiritas blancas. Esta es una lista para que no nos quedemos soñando y pasemos a la acción. Recomiendo  iniciar con una o tres tareas pequeñas.

1. Define con claridad tu obetivo: Anota los 3 propósitos en una cartelera lo más bonita que puedas y ponla en un lugar que sea visible y te haga sentir bien, mírala cuando sientas que pierdes las ganas de seguir adelante.

2. Genera un sistema de monitoreo de tus propósitos. Puedes cargar una agenda pequeña en la que escribas cuando has avanzado y retrocedido respecto a tu meta y que acciones has hecho para acercarte a ellas, también utilizar un calendario o  un planeador y poner metas en tiempos específicos.

3. Toma descansos y prémiate cada vez que logres cumplir una tarea crucial para lograr tu objetivo. Así condicionaremos la mente tu mente para buscar la satisfacción del deber cumplido y encaminarla hacia. 

4. Los hábitos se adquieren poco a poco, si has dejado de ser constante no te culpes y retoma la práctica lo más pronto posible.

5. Recuerda que eres responsable de tus avances y retrocesos, si ves un obstáculo lo mejor que puedes hacer es pensar ¿Cómo solucionarlo? No sentarte a pensar que el mundo se va a acabar. Si no puedes vencerlo busca ayuda; si ni siquiera la ayuda funciona, respira y espera a que puedas pensar con más claridad. Muchas veces no encontramos soluciones por falta de nuevas perspectivas.

6. No importa que sea mitad de año, iniciar un plan es algo que podemos hacer cualquier día y a cualquier hora, lo único que requerimos es voluntad y ganas de mejorar nuestra vida.

Si las cosas salen bien y te llenas de disciplina es posible que al intentar cumplir tu propósito también generes otros hábitos, aprendas a enfocarte un poco más y sientas mucha satisfacción. Si no logras cumplir tu propósito de año nuevo. Puedes elegir continuar hasta lograrlo o abandonarlo, ambas opciones son válidas, solo que antes de abandonar debes plantearte lo siguiente ¿He dado lo mejor de mí? ¿Realmente lo deseo? Esto te ayudará a aclarar la mente.

Feliz año nuevo, atrasado, que logren cosas hermosas y tengan ratos muyyyyyy agradables. Abrazos.

miércoles, 12 de julio de 2017

Así es tener casi 30 años y no haber probado una cerveza

Cada vez que me preguntan si tomo en una reunión social digo que no, siempre sigue un interrogatorio que me hace voltear los ojos. Algunos piensan que es por salud, otros por religión y a la mitad le he dicho que me voy a emborrachar el día de mi boda, pero creo que es mentira.

Desde pequeña, como a eso de los  7 u 8 años me impuse un reto personal “ no probar un vaso o un sorbo de alcohol”. No fue porque mi madre hiciera campañas interminables contra el líquido que anima las fiestas de muchos, sino por una convicción personal que vino a través de charlas con mi abuelita, la observación de borrachos panzones y señores orinando en potreros durante los viajes que hacía con mis padres en vacaciones.

Durante la adolescencia me ofrecieron vino, cerveza, champagne y otro montón de bebidas espirituosas. Confieso que he ido a pocas fiestas, en todas he bailado hasta que me duelen los pies; en algunas me miraban mal o me rechazaban por no tomar ni una gota de licor, en otras me hacía la loca e intercambiaba mi “shot” con el de alguien realmente ebrio; para luego sonreir levantando la copa ajena vacía; aun sucede.

En la mayoría de encuentros sociales con licor que involucran más de 5 personas, hay un desconocido cuyo objetivo personal de la noche se convierte en hacerme tomar un vaso de cerveza. Existen quienes me dicen que soy infantil por no tomar, que no hace daño, que no sea tan paranóica o santurrona. Otros guiñan el ojo en plan galante, ruegan que no les desprecie el trago, piden ginebra, un cóctel , una cerveza o un ron para la señorita y se lo terminan tomando solos.

A veces cuando la gente se pone pesada bromeo y digo que soy de una secta secreta de abstemios extremos, no falta quien ha creído que es cierto y me ha preguntado cómo entrar en ese exclusivo grupo.

El día de mis 15 años me tomé una foto con la copa de champagne, fingí dar un sorbo durante la filmación y le pasé la bebida a mi abuelo o mi padre, no lo recuerdo bien, pero en el video no se nota. En mi grado de universidad brindé con jugo de mango y cuando me invitan a bares pido una botella con agua, porque la mayoría de cócteles alternativos que he probado son demasiado dulces o saben terrible (Lo dice una mujer capaz de comerse medio tarro de arequipe sola).

A veces me preguntan si no extraño el trago o ¿Cómo hago para estar bien en una fiesta? la respuesta es simple: no le tengo miedo al ridículo y creo que en verdad no puedo extrañar algo que no he querido o deseado. El alcohol no me causa ni me ha causado curiosidad, en cambio sí me parece interesante mirar los efectos que tiene sobre los demás.

 En las celebraciones me río y hago tonterías como cualquier persona, siempre sobria. Afortunadamente mis amigos han llegado a comprenderlo y me defienden cuando algún gracioso trata de estrellar la botella de cerveza contra mi boca o ponerme licor en el jugo, esto último ha sucedido más veces de las que quisiera. Por eso, siempre huelo mi vaso en las fiestas.

He llegado a entender los olores del alcohol , aunque pocos me creen el del aguardiente quema la garganta; el de la cerveza me hace sentir seca, como si pasara arena. El del Bailey´s es dulce;  trae una sensación parecida a la del ron. Algunos de los olores me agradan, pero no me llaman ni me deleitan, otros por poco me provocan arcadas como el del Whisky.

De momento sigo en mi cruzada personal, dándomelas de ñoña o rebelde, como ustedes quieran llamarlo, aguantando elogios y vituperios por tener casi treinta años y no haber probado el alcohol.

No he tenido mi primer guayabo, o eso creo… solo hay algo que me parece muy peculiar; es que pocos me creen cuando les comento que nunca he tomado un sorbo de cerveza,  me preguntan cosas como ¿Y eres virgen? ¿Acaso estamos tan acostumbrados a que necesitamos un catalizador para entrar en clima de socialización?

Lo único que hoy sé es que esta mi forma de pararme frente a las compañías de bebidas embriagantes y decirles que quiero recordar cada momento, cada locura, que no les voy a dar mi dinero, pues prefiero gastarlo en libros, ropa y cosas que duren. Pero sobre todo es  mi forma de contarle al mundo que cuando bailo salsa o salgo a celebrar el corazón me late a mil, me siento alerta, feliz, viva y aunque muchos piensen lo contrario ¡Lo bailao nadie me lo quita!

lunes, 12 de junio de 2017

No es lo que cree, sino como lo cree

Uno puede ser católico, cristiano, budista, practicar el Islam, ser ateo o creer en el monstruo de espagueti volador, siempre y cuando respete a la persona que tiene al frente.

En los últimos días la vida me ha hecho notar lo difícil que es entender la necesidad de creer del otro. Ha de ser por que las creencias personales son algo frágil y privado que sacude nuestro mundo entero, tal vez por la necesidad de protegernos frente a lo inexplicable.

Por otra parte, nunca he comprendido ese asunto de que la religión y la ciencia van una en contra de la otra. Desde un punto de vista personal, creo que apuntan al mismo lado: ¿De dónde rayos venimos? ¡Cómo nos explicamos que el mundo se está sosteniendo en una cabecita de alfiler en medio de la nada? ¿Para dónde va todo este hervidero de vida y sentimientos que  se nos acumula en forma de latido cada mañana?

La religión y la ciencia intentan simplificar y dar coherencia de maneras muy peculiares a lo que nos rodea; en esa medida, un médico que no pierde la capacidad de asombrarse con el cuerpo humano puede tener fe y practicar una religión (independiente de cual sea), un astrónomo consumado tiene la posibilidad de encontrar esperanza en medio de la nada y la incertidumbre o un párroco puede estudiar física y química pura si le viene en gana.

¡Ah! y los ateos, si no creen en nada divino, al menos tienen la posibilidad  de creer en si mismos, pero eso es otra discusión.

La fe, nace de una necesidad humana de creer, cuando ya no tenemos más fuerza ni confianza en nosotros mismos. Por eso, no es de extrañar que las plegarias con mayor sentimiento nazcan en situaciones difíciles, en terremotos, en velorios, o en medio de la soledad extrema.

Las plegarias, para mí reflejan un sentido profundo de introspección, de aceptar que existen cosas inexplicables, de sentirse pequeño ante un universo que está repleto de maravillas y que apenas comenzamos a entender. la ciencia, en cierto sentido se parece a las plegarias, que nacen de la suposición el asombro y la necesidad de cambiar una situación inicial.

A veces creer en algo, alguien o en nosotros es también una especie paliativo, además uno muy bonito, que nos sirve para reprogramar el cerebro y ponerlo a funcionar cuando todo parece perdido. También nos ayuda a retomar la fuerza cuando sabemos que no hay esperanza, no importa si ya sabemos que todo se va a la….. porra. Así mismo, considero que tener fe en algo es una manera de decir que no nos vamos a acobardar ante nuestro propio encierro mental.

No vengo a evangelizar a nadie. Sinceramente opino que esa capacidad de creer en algo, íntimo y personal, despertarse con un propósito y erigir  un sistema de valores que se transmite de generación en generación como los cuentos y las historias de las abuelitas es maravilloso.

Lo que sí me parece mal, es que no asumamos con responsabilidad  los actos de fé, que los confundamos con fanatismo  o que excusemos las malas acciones o los comportamientos poco humanos en nombre de la religión, pues cada uno de nosotros, tiene la responsabilidad sobre sus actos.  Nuestras manos, pies y músculos se mueven , generalmente por que se lo ordenamos.

Así que culpar a cualquier deidad de nuestra debilidad o nuestra falta de amor por la humanidad es un desperdicio de tiempo, nosotros podemos elegir la religión, podemos elegir nuestras preferencias sociales, inclusive podemos elegir lo que guardamos en nuestro corazón y mente, además de la forma en que lo hacemos.

Por otra parte, conozco personas de diferentes religiones y debo decir que de lo poco que  he visto  hay varias que  invitan al respeto por el otro cancelando algunos discursos maleinterpretables en la época actual (Por que seamos sinceros, hasta la religión tiene que adaptarse al cambio), entonces... se trata de creer en algo para mejorar la  humanidad

Seamos conscientes, el lío no es lo que creemos sino cómo lo creemos.

sábado, 29 de abril de 2017

Así es ir en mototaxi bogotano.

Después de contar 8 taxis llenos y ningún bus en la calle 100 miro a lado y lado, como quien busca que de la nada un ovni me traslade a un lugar de manera urgente. Un tipo vestido con mameluco negro y casco de moto se acerca... me va dando la pálida.

-Monita - Señala el logo del mameluco,  dice conductor designado y alguna cosa de confianza que no recuerdo bien... Lo leo,  miro a lado y lado. - Monita, lleva como media hora parada en la esquina. Soy mototaxista ¿Necesita transporte? - Hasta hace dos minutos no sabía que ese negocio existía en Bogotá. Sigo la búsqueda con ojos de perro hambriento, todos van llenos.

-- Está bien, ¿Cuánto me cobra hasta la 73? le advierto que me dan miedo las motos.
- Tranqui, monita, que si se agarra conmigo va segura.

Me pongo un casco gigante y negro que parece de power ranger, con una viscera que me hace doblar el cuello de forma extraña. Le pregunto donde pongo los pies por que no  puedo verlos, me dice que sobre los topecitos azules... palpo con las suelas de los zapatos lo que puedo y encuentro algo que asumo debe ser ese lugar.

 Agrarro al tipo como un oso perezoso,  pero con toda mi fuerza, el mototaxista intenta respirar para darme el mensaje de que lo aprieto muy fuerte. El animalito motorizado ruge.... RUUUUNN RUUUNNN.... El tráfico está estancado pero salimos entre un par de carros plateados y una camioneta blanca. Miro a lado y lado  ahora sé como se sienten los mensajeros de la surtidora de aves.

Medio minuto después estamos esquivando buses azules, carros rojos, blancos, el tipo va rápido. Me vibran la cola, la entrepierna, las piernas, la panza y otras cuantas vísceras. Entre semáforos es imposible no hacerse consciente de lo contaminado que está el aire en las calles citadinas y lo estrechos que son los espacios entre carros.

Los escritores deben salir de su zona de comfort... los escritores deben salir de su zona de confort, me repito mentalmente. Le digo al mototaxista que no hay tanto afán, aunque es mentira. Él vuelve a respirar, fuerte para que note que lo estoy asfixiando y le baja un poco a la velocidad. 

-¿Preciosa y por que le tienes miedo  a las motos? -  prefiero no contarle que ví como aplastaban a un mototaxista  cual cucaracha contra un camión de acarreos y opto por mi otra versión light. 

-- Es que cuando tenía como 12 años en un paseo a SantaMarta me monté en una y me quemé con el exhosto, menos mal mi madre no se dió cuenta.

-Huyyy, eso sí que duele como un pu-as, entonces ¿Nunca aprendió a manejar moto?

Dos conductores pitan y  se lanzan hijuepuntazos. 

-- no--

El mototaxista ríe.

Me relajo un poco, me siento como Amelie de Montmairtre, con un casco más feo, y sin Nino Quicampoix  de piloto. Mi cabello ondea en el viento; que bonita es Bogotá. ¡Mier.... un hueco! frenamos en seco,  saltamos, creo que se me reacomodaron los riñones. 

- Tranquila preciosa... que ya casi llegamos... el tipo hace una U entre todos los carros que no se mueven,  me habla de la aplicación de transporte para la que trabaja, me pasa su celular me dice que si quiere le cacharree. No lo recibo y lo agarro más fuerte, él toma aire; sube la calle a toda, gira a la derecha, llegamos a la séptima con 73.

Me bajo de la moto, me quito el casco y quedo con el pelo como las plumas del pájaro loco, le paso el billete, me dice que le faltan 200 para las vueltas, le digo que se quede con el billete.

Apenas pongo los pies en el suelo y comienzo a caminar noto que tengo las manos muy sucias, y el olor del polvo en la nariz, pero la bolsa sigue intacta, todavía me vibran las nalgas y las piernas.

Me repito  de nuevo: los escritores deben salir de su zona de confort, los escritores deben salir de su zona de confort.



sábado, 28 de enero de 2017

Cinco cosas pequeñas para iniciar nuestro día con la mejor energía del mundo

1) Saludar  de manera cortés.

Un buenos días y una sonrisa sincera pueden alegrarle la mañana a cualquiera.

2) Darle un abrazo a nuestra familia o compañeros antes de salir de casa.

La vida es   muy corta para andar ahorrando abrazos o para  dejar de decirle a las personas al rededor cuánto las queremos. Además los abrazos nos ayudan a generar liberación de oxitocina, una hormona relacionada con el manejo de la presión sanguínea en casos de estrés. ( ver artículo, en inglés)

3) Decir por favor y gracias.

Suena algo básico y obvio pero no lo es, existen muchas personas que van por la vida pidiendo las cosas como si los demás tuvieran que cumplir sus órdenes. Al decir por favor y gracias le estamos diciendo a la otra persona que apreciamos su ayuda y valoramos su opinión, se trata de dos palabras muy cotidianas que no solemos tomar en serio.

4) Cantar, silbar o escuchar música mientras estamos en plena ducha. 

No importa si tienes voz de sirena o aullas como un Huskee, la gracia es sacar la estrella de rock que llevamos dentro, al fin y al cabo nadie nos está mirando, no solo hay que limpiar el cuerpo, también la mente y cualquiera de estas tres actividades son muy relajantes.

5) Comer algo pequeño con otra persona.

Puede ser un bocado que traigas de casa, un café, una galleta o cualquier cosa que puedas compartir. Al comer junto a alguien estás cuidando de esa persona y de ti mismo. Comer con compañía suele ser muy agradable y permite entablar conversaciones cortas que no van a ocurrir en plan de trabajo o estudio.

jueves, 26 de enero de 2017

Tres pasos para enfrentar la tristeza

Este post lo hago con mucho cariño por que en esta semana he hablado con varias personas que me dicen que se sienten tristes, sin embargo, advierto que no soy psicóloga ni psiquiatra, estoy aprendiendo a vivir como todos los seres humanos.

Para todas ellos decidí compartir estos pasos simples que me  han ayudado a mejorar mi estado de ánimo cuando parece que los ojos se quieren convertir en la orilla del mar.

1) Preguntar como un loco y buscar respuestas en el interior, no en los demás.

para entender y asimilar la propia tristeza es necesario reconocerla, aceptarla y buscar entenderla, así podremos usar esos bajonazos emocionales de la manera adecuada para transformarlos en algo sanador, como arte, por ejemplo.


2) Hablar con la tristeza:

Suena loco, pero cada tristeza sentimos es una alerta del cuerpo, la mente y si se quiere comprender de otra manera también del alma. Las lágrimas o el mal llamado nudo en la garganta siempre tienen algo que decirnos; a veces se trata de carencias, excesos mal encaminados,  inclusive puede ser nuestro cuerpo avisándonos que necesita más atención.

Hay que escuchar a nuestra tristeza y entender de donde viene para saber hacia dónde debemos ir para buscar respuestas; se puede preguntar: ¡Oye tristeza! ¿Qué mensaje o enseñanza tienes para mí?

Hay que hacerle a la tristeza 5 preguntas:

¿Qué es eso que siento? (A veces confundimos muchos sentimientos como la melancolía, la nostalgia, el aburrimiento e inclusive la rabia)

¿Por qué estoy triste?: aquí no se vale echarle la culpa al otro, inclusive en los duelos la tristeza está ligada con nuestra manera de asimilar cada momento, hay tristezas que sí valen la pena y otras que no, es necesario sentarse a pensar si la situación en que estamos realmente merece que gastemos nuestra tristeza en ella y nuestra energía en ella.

Si no es así, es necesario que nos preguntemos ¿Por qué permito que esto me ponga triste? lo mejor que podemos hacer es buscar soluciones y alternativas en vez de culpables.

¿Dónde siento la tristeza?
Hay que saber diferenciar esas partes del cuerpo o del ambiente en donde se siente la tristeza. no todos la vivimos igual.

Hay personas que somatizan con gastritis por que se tragan el dolor, otras comen en exceso para llenar vacío o acumulan cosas. Algunos sienten un gran peso en la espalda por que sienten que cargan con más de lo que pueden, otros pierden la noción de lo que los rodea... En fin.si podemos identificar nuestra tristeza en un lugar físico tenemos más pistas para vencerla y no caer en comportamientos nocivos afectando lugares determinados de nuestro cuerpo o poniéndola en objetos.

¿Cómo puedo remediar mi tristeza?:

No se trata de soluciones mágicas, sino de tomar acciones personales así sean pequeñas: sonreír frente a un espejo,  arreglarnos con ropa que casi nunca usemos, dar una caminata por un parque, escribir, dibujar, hacer ejercicio,  buscar un café que no conozcamos, charlar con alguien, el caso es no quedarnos quietos y transformar esa sensación. Por ejemplo: si sientes que los ojos te duelen puedes hacerte un masaje o lavarte la cara con agua. Si sientes que el pecho se te cierrapuedes recostarte en algún lugar cómodo y respirar profundo.

Si es una tristeza de las que no te dejan mover (que existen) ducharse, meditar y dormir un rato es una buena opción.


3) Recordar que es normal sentirse triste alguna vez en la vida (No todas).

Entender que los momentos difíciles son algo pasajero pasajero, y forman parte de un encuentro muy personal que está allí para enseñarnos. A veces puede que en el futuro hasta te rías de lo que piensas mientras estás triste.

Si nada funciona: crea una lista de mùsica feliz para emergencias: deben ser canciones que tengan mensajes alegres, si quieres añadirle algo màs compra chocolate, fruta o cualquier cosa que relaciones con un instante muy alegre en tu niñez o en tu vida y respira un poco, recuerda que la solución depende de tí.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Tres cosas que aprendí esta semana

1) Dejar el miedo o la pereza a iniciar.

¿Les ha pasado que quieren comenzar un proyecto y lo aplazan y lo aplazan y lo aplazan? Bueno a mí sí, estaba convencidísima de que nadie me iba a seguir la cuerda en las cosas que sueño, pero resulta que hay muchas personas que piensan lo mismo, que luchan por ello y que se unirían a tu causa, solo se trata de ser consecuentes y seguir perseverando.

2) Entender que la belleza es subjetiva y la mayoría de personas tiene gustos diferentes.

Es genial que no todos veamos a las personas de la misma manera, existen cientos de cánones, muchos cálculos de proporción y una inconstante búsqueda por alcanzar parámetros que no van a permanecer iguales todo el tiempo. La belleza es una aspiración para las mujeres y una fuente de inspiración para medio planeta, por eso no siento que sea lógico enmarcarla de manera estricta, la belleza está en todo y en todos, siempre de formas diferentes, debemos aprender a aceptarlo en vez de quemarnos las pestañas tratando de encajar.

3) Necesitamos algo en lo que creer.

Aquí más de uno va a abrir los ojotes, pero he llegado a esa conclusión. Esta semana ha sido un proceso constante de reconocimiento y cambio por y para mí, he llegado a pensar que necesitamos algo de qué sostenernos cuando no nos sentimos suficientes o cuando estamos repletos de alegría. Siento, que la necesidad humana de creer es hermosa, porque nos ayuda a sacar fuerzas en momentos insospechados. Hay gente que cree en Dios, en la ciencia, en sí mismos o en agüeros.
El plus del asunto está en enfocar las creencias hacia un norte que beneficie a la humanidad y en respetar a los demás.

Bono: cada día se aprende algo, solo hay que estar atentos.

lunes, 18 de julio de 2016

Quejas de un amigo heterosexual

“ Es que cuando uno se porta todo bonito ustedes le salen a uno con un chorro de babas”

Hace poco hablaba con un amigo, me contaba que estaba harto de ser de malas con las mujeres. Desde el punto de vista femenino y de las pocas veces que lo he escuchado estar de malas con las chicas significa  3 cosas:

1) La que de verdad le gusta nunca le pone atención.
2) La que está intensa y lo idolatra es esa de la que se escondería en una alcantarilla.
3) Esa que lo enciende de pies a … cabecita, no le quiere dar cama.

Pero ayer el asunto era otro, lo habían dejado tan plantado como cactus de oficina en sábado por la tarde.

La charla fue más o menos así:

Él:   Ayer ella me dijo que no podía venir temprano, luego por la tarde  me salió con una excusa  de que a (su nombre será pepito por pura educación)  le dió un patatuz  y por la noche en el estado de Facebook preguntaba si alguien quería ir a ( Inserte nombre de discoteca electrónica famosa). ¡Tiene mucho ....! Yo todo bonito, esperándola. ¡Es que cuando uno se porta todo bonito ustedes le salen a uno con un chorro de babas! 

Mentalmente iba pensando y ¡Dale de nuevo que por pecadoras pagan justas!

Es que no lo vemos, pero los hombres tienden a sufrir en silencio, cuando se desmoronan se tragan el nudo en la garganta y se toman una cerveza para que las lágrimas no salgan sino entren y uno se los encuentra llamando borrachos a media noche y cantando Alex Ubago, Santiago cruz, o cualquier cosa cortavenas. 

Yo:eso debe ser karma, seguro le hiciste mucho daño a tu primera novia y por eso el universo lo está cobrando...

Don malquerido solo pudo mirarme y torcer los ojos.

La verdad me divertía, pero me dejó pensando. Tengo varios amigos que me han dado la misma queja “ es que cuando uno es bonito con las mujeres , ustedes son una mier**” lo más triste no es eso, sino que he escuchado a varias amigas decir la contraparte de la queja masculina “ay.... es que no sé porque siempre me meto con unos tipos que son una mier**”

¿Será que la vida tiene un sentido del humor muy cruel y le da pan al que no tiene dientes o la gente simplemente no es capaz de ver más allá de lo obvio y darle una oportunidad al que no está tan  guapo/a pero que sí los ama?

Quisiera escuchar quejas de hombres, no porque desee que los hagan sufrir, sino porque es bueno saber que de vez en cuando ellos también se arreglan, se afeitan, se ponen el perfumito y algo les duele cuando los dejan como cactus de oficina.

Me encantaría averiguar cuales son las quejas amorosas de los hombres para comprobar que ellos también tienen derecho a sentirse frágiles cuando les pisotean el ego, para entender las cosas que les lastiman como a nosotras. Quiero oír las quejas de los hombres porque ellos tienden a sufrir en silencio y escuchar todo tipo de insultos idiotas como el clásico “ ay no sea tan niña” que me hace a mí torcer los ojos.

Chicas, no sean bobas y aprovechen  esos que son  "todos bonitos, pero quieren como hermanos” no es que sean Gu***vones , ni marranos, son hombres  hechos y derechos que entienden el valor de una mujer, ese que aveces nisiquiera nosotras comprendemos por que estamos abarrotadas de convenciones estúpidas trazadas en el cuerpo.

A veces necesitamos una sacudida por que nos cuesta mucho entender esos actos pequeños de amor que salen desde los poros. ¡Es que para amar también se necesita cerebro!

viernes, 19 de febrero de 2016

Pequeño paréntesis sobre poesía.

Vivimos en una època muy loca en la que todos queremos y podemos ser escritores.
tanto que hay redes sociales para gente que escribe, desde que entré en una,  he descubierto que la mayoría de personas somos un cliché, pero eso no está mal, si no fuera así no existirían sentimientos " universales como el amor", al que la mayoría de personas que escriben le dedican sus líneas. el desamor, la muerte y las diatribas también son temas frecuentes.

Estando en la universidad me dí un señor baldazo de agua fría con esa contradicción escolar que existe en el mundo frente a la poesía, inclusive los profesores nos advierten que se trata de escritura inútil, y sé que esto nos golpea el pecho a los más apasionados del lápiz y el papel.

Pareciera que algo primitivo nos hala hacia la poesía, la necesidad de ponerle música a las letras, como si el ritmo, la cursilería y la escritura se negaran a la disociación. En mi caso escribir poemas, ha resultado una manera decente de liberarme de ir al psicólogo, de escribir todas mis bobadas sin necesidad de hostigar o increpar a cualquier sujeto.

De botar el corazón y todas estas espinas rosaditas y brillantes que llevo clavadas desde dentro, como un erizo.

No siendo más, les dejo mi segundo credo, no es muy bonito , pero es lo que me sale del corazón en este momento.

Credo de los poetas.

Creo en la poesía todo poderosa, 
sanadora de los duelos de la tierra
en el poema como su dulce hijo, redentor
Que fue concebido por obra y gracia
De este amor sagrado que parte y renueva el alma
Que nace del pensamiento virgen
y padece en cada gota de llanto.
Creo en la obra y gracia de la esperanza humana
Que abandonada, dada por extinta y resucitada
Regresa de nuestros infiernos,
Nos levanta cuando estamos muertos
Nos lleva a los cielos
Y es parte de la naturaleza de un Dios padre,
Que se manifiesta en la letra.
Creo en la escritura, 
que desde el borde de un punto 
Nos trae sueños de vivos y muertos.
Creo en el potencial santo,
de la catarsis en esta vida caótica. 
La comunión de nuestros vacíos,
El perdón de nuestros sinsentidos
La fragilidad humana
La posibilidad de amarse
La vida que en nosotros late.
Amén.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Olvidabilidad 1


Cada vez que vivimos un instante tenemos 2 posibilidades: grabarlo en nuestra memoria u olvidar y aquí está la clave de gran parte de las decisiones que tomamos en nuestra vida.

Desde pequeña me metieron en la cabeza la importancia de aprender, pero no me dijeron la de olvidar. Por eso debo decir que crecí con cierta reserva al olvido, el vacío y la inconstancia de la memoria  asombrosamente inexacta en la mayoría de los humanos.  Mi cerebro ha hecho esfuerzos descomunales para recordar datos, diálogos y cosas mínimas que aparentemente no necesitan estar allí.

Esto es porque a temprana edad quisieron protegerme, no me dijeron que cada vacío generado en nosotros construye lo que somos, que las personas somos un compendio de ausencias, rupturas, deseos incompletos. Lo vine a entender en una clase sobre cómo escribir en la que me enseñaron a construir un personaje desde sus miedos, amuletos y sueños.

Aunque muchas veces no lo entendemos, el olvido es la creación de una presencia de vacío en la vida, lo que no es necesariamente malo al momento de alivianar y sanar ciertas heridas. El acto de generar vacío en la memoria  puede realizarse de 2 maneras:
  • Voluntaria: decidir evitar un  pensamiento que ha tenido cierta recurrencia en en la mente hasta que este se vaya o se quede muy bien guardadito (aparentemente hay personasexpertas en eso). 
  • Inconsiente: dejar que dicho pensamiento se diluya lentamente en el tiempo, que consume y cambia todo de manera inevitable.
Pienso en algo medianamente parecido a la teoría de la relatividad ( De la que por cierto no sé prácticamente nada, así que no me tomen en serio). Hablamos de cosas que pasan en un tiempo y un espacio determinado que no son absolutos e invariables, al igual que los pensamientos, instantes aparentemente fijos en la memoria que a la larga son una cadena de olvidos e inconstancias.

Tomar los recuerdos como elementos fundamentales de nuestro ser hace que nos aferremos a ellos y caigamos en el error de definirnos y amarrarnos a cosas que cambian todo el tiempo, dependiendo la coyuntura social de espacio y tiempo en la que ejercemos la acción de recordar, algo así como un baile de memorias indefinidas en un contexto no estático.

Hoy creo que es necesario dejar que el cerebro haga solo la tarea de olvidar tal vez en la cadena de ausencias y rupturas que nos forman reside el poder real de nuestra memoria, no en los fragmentos que guardamos. tal vez, es en el borde entre dolor y el olvido donde se entiende el perdón.

La próxima vez que me ponga dramática, probablemente deberé recordar que el espacio y el tiempo de mis recuerdos son variables, que estoy encapsulando horas de sucesos e imágenes mentales fragmentadas en forma de segundos.

Cada vez que vivimos un instante tenemos 2 posibilidades: grabarlo en nuestra memoria u olvidar, aquí  está la clave de gran parte de nuestra vida, por eso a veces resulta productivo equivocarse 2 y 3 veces, no por nuestra estupidez, sino por la capacidad elástica de nuestra dulce olvidabilidad.

martes, 12 de enero de 2016

Apostarle a las cartas

El dicho reza que quien tiene mala suerte en el juego tiene fortuna en el amor, mis intentos de ocio lo demuestran,  no sé como se juega póker, ventiuna, escalerita y esas cosas de mesa que salvaban los viajes familiares noventeros de convertirse en los momentos más incómodos de la convivencia entre primos.

Por otra parte, debo decir que  he sido una mujer afortunada en el amor, conozco  gente bonita por dentro y por fuera (no me refiero precisamente al hígado), he tenido pocos enamoramientos, un amor de verdad y bastante cariño para dar, no me puedo quejar, sólo hay una cosa que lamento: en esta época la mayoría de gente ya no escribe cartas y menos a mano.

Las cartas de amor eran una apuesta dura y a veces dolorosa,  que una vez entregada pertenecía totalmente al otro.  No había backups para recordar una a una nuestras palabras, no estaban los emoticones,  ni chequeos dobles o las excusas de mensajes borrados.

El tiempo de entregarle la parrafada a mano al otro usualmente era algo bello y personal, exigía contacto humano o la valentía suficiente para poner el sobre o la hoja en la portería, la casa, el pupitre o el casillero de la persona que la recibía y una seria dosis de suerte para que llegara otra carta de regreso.

El proceso de escritura exigía tiempo de reflexión y sinceridad para  poner la mano en el papel y volcar el cerebro entero sobre una hoja en plan exorcismo sentimental. Teníamos derecho a ser cursis, utilizar palabras largas, a garabatear, se trataba de manifestaciones puras, nada de filtros ni autocensura para no ser “ boleta”.

Las cartas  daban indicios del estado de la persona que te  escribía, la alegría en los colores vivos y los muñequitos en los bordes. La dedicación en el título, el contenido y los pliegues. Recuerdo particularmente que mis amigas doblaban las cartas en forma de flecha, a veces también escribí y tuve cartas arrugadas con circulitos mínimos por rastros de lágrimas.

El papel  de las cartas tiene un encanto parecido al de los libros, daba pistas sobre la intención, las de amigos solían ser en papel bond u hojas de cuaderno; las de papel pergamino casi siempre elegantes ya veces repujadas llegaban en eventos especiales. Las de sobre solían venir de lejos y las notitas de salón, que eran títpicas.

¿Qué pasó con las cartas?

No es difícil adivinarlo, nos volvimos rapidez pura, escribimos todo el tiempo a través de medios digitales, necesitamos ahorrar papel y es más rápido enviar un e mail o un emoticon con corazoncitos.

La desaparición de las cartas en la vida común me recuerda lo rápido que la sociedad cambia y con ella nuestro corazón. Es apenas lógico que cambie la longitud de lo que escribimos, el ritmo de vida y por supuesto nuestra predisposición a contar lo que sentimos y dejarlo por escrito, pues una carta es un documento de constancia.

Aún amo las cartas, lo malo es que esos papelitos podían hacer el cuarto un auténtico reguero, por eso guardé varias en cajitas. De vez en cuando las saco y las leo, a veces me hace falta ver la letra del otro, un te quiero escrito sin la mediación de la pantalla digital.

Ver una carta vieja, de alguna u otra manera transporta y abre el alma de una de una forma diferente a releer un e-mail antiguo; encontrar una carta  hace pensar que todavía podemos apostarle sin miedo al amor.

miércoles, 6 de enero de 2016

5 Consejos pa` la tusa

1) Para un amor flash: La vida es corta y a veces los amores también, hay que aceptarlo y respirar.

Es necesario sentarse a pensar que  la fase idílica y de descubrimiento del cuerpo del otro es el inicio de un proceso de conocimiento y aceptación, no el amor real, al principio todo es fácil y está lleno de color rosa. No siempre ese “repapacito” tiene el cerebro más sexy para el nuestro.

2) Para un amor eterno que se rompió : Sí vas a volver a amar. 

Cuando una relación que duró mucho se se viene abajo creemos que el mundo entero también lo hace, es normal. La posibilidad de entregar cariño y amor a los otros hace parte de la naturaleza humana, está en nuestras hormonas, neuronas y configuraciones sociales (Salvo ciertos casos que son dignos de estudio científico y a veces legal). Así que no te preocupes.

3) Para las que se sienten solas es tiempo del mí mí mí:  Me arreglo para mí, busco mejorar mi vida y mí estabilidad personal está primero.

Puede que suene egocéntrico pero es práctico, si no tenemos amor propio y nuestra autoestima está patas arriba es poco probable que podamos darle un amor pleno y constructivo a otra persona.

Muchas veces no logramos entender que la soledad nos da tiempo para pensar, mimarnos, ejercitarnos y corregir las cosas que nos han hecho daño. La soledad es el principal aliado para buscar un tiempo de renovación y perdón hacia los otros e inclusive hacia nosotros mismos.

4) Para las que creen que no van a encontrar a nadie que las ame igual.

Vivimos en un mundo gigante y repleto de gente, en el  que por pura variación genética y ambiental existen muchos tipos de amor, sí es cierto, no vas a encontrar a nadie que te ame igual y eso es maravilloso. No podemos buscar amores iguales en corazones distintos, no es justo ni con los demás ni con nosotros  mismos.

Mientras estás sin pareja déjate querer de tus amigos, de tu familia, inclusive de los conocidos y los animales.  Valora ese cariño diferente y poco a poco llegará algo que se ajuste más a tu vida y tus sentimientos.

5) Dejar de jugar a las escondidas, el amor no es perfecto. 

Las personas con las que compartimos y amamos modifican de una manera casi imperceptible (a nivel personal) nuestros hábitos y forma de ser. Estas prácticas pueden hacerte una mejor persona o dañarte.

El amor más bonito es el que no exige escondernos del otro, el que da la oportunidad a las personas de valorarse con virtudes y defectos incluidos. El que no es plano, que sobrevive a los problemas y genera cambios positivos con la retroalimentación de los mismos.

Si tienes que esconderte y dejar de ser tú simplemente no es amor, el amor va en 2 direcciones hacia ti y hacia el otro, incluso en las parejas. Alguien que te ama tambièn te alienta a quererte.

Bono: No busques culpables.

Dedicarse a repartir culpas o encarar sufrimientos no va a solucionar nada, solo empeora las cosas, mirar al otro como el que te daña y te hiere al final de una relación o dedicarte a pensar que lo arruinaste todo, jamás va a hacer que las cosas mejoren solo poner un pinchazo tras otro en tu corazón.

Recuerda: En una relación siempre hay 2, en una ruptura hay 2 dolores, 2 maneras diferentes de ver el mundo, la culpa solo nos trae peso y no sirve de nada,el perdón en cambio trae paz y liviandad.

A veces toca secarse las lagrimitas, lamer los raspones y decirle al mundo: ¡prepárate porque me caí, me estoy levantando y voy por ti!.

domingo, 3 de enero de 2016

5 ventajas de estar en Bogotá durante vacaciones de fin de año

Los que se quedan en la capital tienen motivos para estar contentos:

1) ¡Adiós trancones!
 La calle parece perfecta, con todo y huecos porque media ciudad decide ir a tostarse la piel, a visitar a la abuela o en plan aventurero a cualquier destino turístico ya sea dentro o fuera del país. Los paseos de una hora para recorrer 10 cuadras parecen un sueño lejano cuando se trata de vacaciones en la capital.

2) Es una buena época para comprar:
Los centros comerciales se  preparan para navidad, con las ofertas o los pague 1 lleve 2 de los centros comerciales, los vendedores necesitan hacer de las suyas en temporada navideña y a principios de enero cuando ésta cae. Y cuando se acerca el final de la primera semana de enero lugares como San Andresito se hacen màs transitables.

3) Los cines usualmente tienen promociones.
Esto va de la mano con el comercio, la gente que vive en Bogotá se va, pero los que nos quedamos tenemos los estrenos de fin de año (No solo los navideños)  y muchas veces promociones  por que los cinemas usualmente buscan atraer más clientes y tienen una variedad mejor en horarios de películas.
4) Las lucecitas no van solo hasta el 24: esto no necesita explicación; uno puede hacer la ruta de la navidad y ver los alumbrados durante los últimos días posteriores a navidad sin andar apretujado o en un trancón terrible.
5) Algunos buses van casi vacíos, sí, en Bogotá existe la posibilidad de sentarse en un bus y sucede al final de las vacaciones.

Observación personal: otra cosa muy extraña que he notado en los últimos 3 años es que en pleno diciembre Bogotá tiene un mejor clima y a veces está más limpia, ha de ser porque en navidad la gente da lo mejor de sí misma y el sol lo nota, premiándonos con un poquito de calor .

sábado, 2 de enero de 2016

¡El gnomo de Amelie tiene cuenta en Instagram!

 
Personalmente me declaro fan de El fabuloso destino de Amelie Poulain, siempre he creído que  es una película bellísima, lo que no sabía es que  después de que nterminara la historia uno de los personaje salió de la pantalla para continuar con sus aventuras.

Me refiero particularmente al gnomo del padre de Amelie (aunque también podría ser un hermano perdido, con los gnomos nunca se sabe) que tiene un Instagram de viajero increíble y en lo personal me dejó enamorada. Don gnomo ha estado en estados unidos, francia, italia, Brasil entre otros.

No sé realmente quien es la persona detrás de las fotos, pero el usuario que revivió al gnomo viajero tiene por seudónimo  Swingaroundtheglobe en Instagram y  en wordpress.

Cuando ví esta cuenta me saltó el corazón, no pude evitar  sentir la misma dicha que al ver la película.

Les dejo un enlace al blog de Swing around the globe y al Instagram por si quieren verlo con sus propios ojitos, no les pongo fotos por que no quiero arruinarles la sorpresa.



El post que no hice para año nuevo

En año nuevo  la humanidad entera se detiene por un momento y decide tener un respiro, varios hacemos propósitos, bajar de peso, hacer ejercicio, comer más saludable y un montón de cosas que no sabemos si podemos cumplir.

En Colombia particularmente existen algunos agüeros, o costumbres: dicen que salir corriendo con una maleta te ayudará a viajar durante el año venidero, que utilizar interiores amarillos te traerá dinero y que puedes pedir 12 deseos con 12 uvas a partir del momento en que el reloj marca las 12.

Este año nuevo no fue la excepción, no sé si cumpliré mis propósitos, porque no los escribí de una manera clara, y este es el momento en que no hago aeróbicos, lo que sí sé  es que deseo ser feliz y que el inicio de año es una época ideal para sentirse renovado y lleno de energía.

Por eso y a manera personal quiero agradecer a todas las personas que me han acompañado en este viaje maravilloso que llamamos vida, sin importar el año o el momento que hemos compartido. Me siento inmensamente bendecida por cada instante y cada sonrisa que me han regalado.

Creo que esta es la fecha perfecta para hacer mis propósitos, alejada del furor que hay en el 31 de diciembre, estando fuera del bullicio y un poco menos festiva porque si lo pensamos bien, cada día es un comienzo nuevo y mi año arranca ahora.


Un abrazo gigante como hasta la luna y que logren todo lo que se propongan este año.

¡Bienvenido sea el 2016!

sábado, 17 de octubre de 2015

La alegría del universo entero cabe en un pan con azúcar

Tengo que admitir algo, la alegría del universo entero cabe en un pedazo de pan azucarado. Pero no cualquier hogaza, tiene que tener  algo encima o arequipe y bocadillo en el medio.

No parece gran cosa, pero en mi boca y mi cerebro, el condicionamiento clásico juega pesado, me hace salivar y me trae recuerdos dulces, literalmente.

Veo el azúcar diminuta, como arena transparente esperando a ser pisada por las yemas de mis dedos, pareciera que de repente las manos tuvieran pupilas, además de receptores olfativos y gustativos, por que el roscón, como aquí lo llamamos, se prueba primero con el tacto y los ojos.

Lo saboreo antes de ponerlo en mi boca,también con la nariz, por que los olores a veces se cuelan en la palabra, para mí un roscón sabe a niñez. 

El corazón me da un brinco y recuerdo a papá cuando estaba vivo, flaco, alto tomando el pedazo de pan redondo con las manos sin ningún pudor. Lo dibujo poco a poco en el cerebro, con el traje de corbata y las manos repletas de dulce, sonriendo de oreja a oreja, con los ojos brillantes, como un niño que acaba de darle señor mordisco a un pedazo de luna.

Un pedazo de pan con azúcar, me pone a bailar una canción sobre mojicones que aprendí de pequeña y está justo en el punto del cerebro que te estalla un impulso de risa en la memoria. Es como si el olor a pan fresquito activara de inmediato el centro de refuerzo positivo en el momento preciso, es perfecto.

Por dentro canto:
camino para la escuela, 
me dieron un mojicón...
se me salio del bolsillo 
y un perro se lo comió

(Creo que casi nadie se sabe esa canción, si acaso mi abuela y yo, ya ni siquiera estoy segura si se lo comía un perro o un gato)

El caso es que para mí la alegría del mundo entero cabe en un pedazo de pan azucarado, en la masa hecha a mano, en el color caramelo de la coraza de harina que se exhibe bronceadita y pareja de una manera casi sensual. 

La alegría está hecha de Arequipe, memorias de abuela,navidad, desayunos.
es el sabor que no está en la lengua sino en algún átomo muy muy muy adentro de los huesos, de la sangre, de la vida misma, allá donde nadie puede llegar, en ese pedacito de herencia viva, que la genética escogió por mí y que hace que mi madre diga que tengo los ojos de mi padre.

¿Suena exagerado cierto? pues sí , pero me vale un pepino y realmente como poco pepino.

El pan con azúcar saca en mí momentos que fueron, cosas que se han borrado de mi cabeza, instantes que serán y que nadie más reconoce, porque todos tenemos pasados, ausencias y vidas distintas. Y la mía está marcada por cosas preciosas y simples como la panadería dulce.

Creo que he sido afortunada, por que cada vez que alguien me regala un pan con azúcar algo resuena dentro en el interior y entonces no puedo evitar que se me asomen un par de lágrimas.

Aveces creo que la alegría con sabor a roscón la conocen solo aquellos que han perdido alguien que es una parte fundamental de la vida. 

Porque para mí esos pedazos de harina no tienen rellenos de arequipe, sino de canciones que ya no escucho, de palabras que extraño y que se me escapan del cerebro, de cosas que fueron y ya no van a ser, para mí el pan es una promesa de amor, que no se borra con la muerte ni los años.

Para mí un pedazo de pan, reactiva esas memorias que no puedo materializar y que solo la boca o el cuerpo pueden manifestar, esas que jamás se pueden expresar con palabras, por que nada alcanza. 


Digan lo que digan, para mí , en un mojicón, en un pan de coco, en un roscón de arequipe, cabe toda la alegría del mundo.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El arte del piropo



Según la RAE, un piropo es una variedad de la piedra granate de color rojo fuego, o una lisonja, es decir : una alabanza exagerada y generalmente interesada que se hace a una persona para conseguir un favor o ganar su voluntad. En Colombia el piropo es simplemente un cumplido que se le dice a una persona, (sobre todo a una una mujer) cuando pasa por la calle.  Desde mi punto de  vista, piropear es un arte poco valorado que requiere precisión, agilidad momentánea y una expresión oral bien cuidada .

He leído varios textos contra los piropos, argumentando que son sexistas, amenazas sexuales o que hacen sentir incómodas a las mujeres. Y sí, a veces es cierto hay piropos ñeros, ¡ñeros y clichesudos, que están más usados y desteñidos que media de abuelito!.

Entre los más populares se encuentran  el dulcísimo “Si así lo mueve y así lo bate, ¿cómo será ese chocolate?”, el camionero “tanta curva y yo sin frenos”,  el interesado “Quisiera ser pirata no por el oro ni por la plata, sino por el tesoro que tienes entre pata y pata”; el kamikaze “ está que se totea de lo buena”;  el religioso “los angelitos están bajando del cielo”  y  el matrimonial “suegra vaya con Dios que yo me quedo con su hija”.

A pesar de que ninguno de esas alabanzas despierta en mí un interés mínimo por el sujeto que los declama, y a veces lanzo una  mirada asesina al piropeador, debo admitir que apenas doy la vuelta y no me ven, me trago una señora carcajada interna, no es por ser mala sino porque considero el piropo criollo una expresión del patrimonio creativo nacional.

Hace poco hablaba con una colombiana que vive en España , ella me comentó que extraña los piropos, y lo máximo que le habían dicho era "adiós guapa". Fue entonces cuando  entendí que los cumplidos callejeros son expresiones del lenguaje casi tan importantes como la copla o la poesía, por  eso a mis ojos un piropo poco original o poco delicado  viene de alguien que solo ha leído o coleccionado clichés  durante toda su vida.

Vengo a decirles que no todo piropo es ñero y que si usted  quiere dar un piropo galante, en vez  de “gala” es necesario tener algunos aspectos en cuenta.

1.       Dígalo de manera cortés,  mirando a la cara y sin hacer muecas raras
2.       Alabe la belleza,entera de la fémina en cuestión, no solo las nalgas, las piernas  o las puchecas.
3.       Asegúrese de evitar el cliché, “Me pierdo en el mar de tus ojos”, “Barbie”, “mamacita”, y “adiós princesa” ya no sirven, no todas las chicas queremos tener corona, ser mamás de bebés imaginarios o tipos calentones y perdidos chapoteándonos al lado, ¡menos que nos comparen con una muñeca  viejísima!.
4.       Sea sincero, pero no guache.
5.        Si no es bueno echando piropos, los gestos de caballerosidad clásicos siempre son bien apreciados: cargar la maleta o el bolso de la dama,  sonreír de manera natural, ceder la silla, o un “Te ves muy bonita” funcionan bastante bien.
6.       Si ve que la persona a quien va a piropear tiene cara de puño guárdese su haikú chibchombiano; muérdase la lengua de ser necesario. (Cada cosa en el momento adecuado).

A mí personalmente sí me han dicho piropos bonitos. De esos que no amenazan sino que alegran el día. “Ay mona, míreme que si no muero”, “Si despeinada se ve bonita, como será bien arregladita”, “disculpe el atrevimiento, pero tengo que decirle que es una mujer muy hermosa”. Son los 3 de los que más recuerdo y que no me dejaron poner mirada asesina. Por eso, queridos amigos sepan que para echar un buen piropo, uno No necesita exagerar, las mujeres sabemos lo que tenemos y lo que no.



La verdad, es que inclusive las mujeres que hacemos cara de sapo reventado podemos apreciar la sinceridad masculina y más de una vez nos hemos tragado las ganas de gritar “¡papacito, rico delicioso, pedacito de arroz con pollo!”  Pero en vez de eso simplemente sonreímos con cara de idiotas. Nosotras también somos humanas y  no son pocas las ocasiones en que hemos estado a punto de soltar la baba por alguien. Así que si le gusta una chica piropéela, pero con cariñito y creatividad.

Si usted es mujer,  deje de reprimirse e inténtelo, quien quita que el muchacho en cuestión un día se acuerde y se ría. Pero hágalo de manera consiente. Recuerde: piropear, es todo un arte.